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Por David Morales/Avance

La historia de Ray-Ban no comienza en la moda ni en el espectáculo, sino en un laboratorio de óptica y en una necesidad militar concreta. La marca fue creada en 1937 por la empresa estadounidense Bausch & Lomb, especializada desde el siglo XIX en instrumentos ópticos de precisión, a partir de un encargo del Cuerpo Aéreo del Ejército de Estados Unidos ante los problemas visuales que enfrentaban sus pilotos en vuelos de gran altitud.

Desde finales de la década de 1920, informes médicos del U.S. Army Air Corps advertían que la exposición prolongada al sol provocaba fatiga ocular, desorientación y pérdida temporal de la agudeza visual. Ante esta situación, el general y piloto John A. Macready solicitó el desarrollo de lentes capaces de reducir el deslumbramiento sin afectar la claridad ni la percepción del entorno durante el vuelo.

La respuesta fue el lente Anti-Glare, presentado en 1936 tras un proceso de investigación científica encabezado por ingenieros ópticos de Bausch & Lomb. Fabricado en vidrio mineral con filtros selectivos, el lente bloqueaba longitudes de onda nocivas, especialmente la radiación ultravioleta e infrarroja, y utilizaba un tono verde que mantenía la fidelidad cromática, de acuerdo con registros técnicos y patentes ópticas de la época.

Un año después, la compañía registró la marca Ray-Ban, cuyo nombre aludía directamente a su función bloquear los rayos solares dañinos. El primer modelo comercial, conocido como Aviator, fue diseñado exclusivamente para pilotos militares, con una montura metálica ligera y una forma envolvente que protegía el campo visual desde distintos ángulos, según documentación corporativa y archivos del Departamento de Defensa de Estados Unidos.

La expansión de Ray-Ban al mercado civil ocurrió tras la Segunda Guerra Mundial, cuando la imagen del aviador se convirtió en símbolo de modernidad y progreso tecnológico. Fotografías oficiales y material institucional muestran cómo las gafas pasaron de ser un instrumento técnico a un objeto deseado por el público general, sin abandonar sus estándares de protección visual.

En 1952, la marca dio un giro decisivo con la introducción del modelo Wayfarer, diseñado con acetato moldeado, un material innovador que permitió nuevas formas y estilos. Este cambio marcó la consolidación de Ray-Ban como una marca que combinaba ingeniería óptica con identidad estética, ampliando su alcance más allá de la aviación.

La etapa industrial original concluyó en 1999, cuando Bausch & Lomb vendió Ray-Ban al grupo italiano Luxottica, como parte de una reestructuración enfocada en el sector médico. Hoy, bajo el conglomerado EssilorLuxottica, la marca mantiene su herencia tecnológica mientras opera como uno de los referentes globales en la industria óptica, con un origen que sigue anclado en la ciencia y la necesidad funcional.