Créditos: REUTERS/Mario Anzuoni

Por David Morales/Avance

La relación entre Ariana Grande y Cynthia Erivo, protagonistas de la película Wicked, trascendió el ámbito cinematográfico y se convirtió en tema de debate en redes sociales. La cercanía mostrada por ambas durante la promoción llamó la atención por romper con la distancia habitual en este tipo de eventos, lo que dio pie a múltiples interpretaciones.
Gestos de apoyo y contacto físico constante alimentaron rumores sobre una supuesta relación sentimental. Ninguna de estas versiones fue respaldada por declaraciones oficiales. Grande respondió de manera ligera, señalando que la gente exagera su vínculo, mientras que Erivo mantuvo un discurso centrado en lo profesional.
Con el paso del tiempo, la narrativa se desplazó hacia teorías que calificaban la amistad como excesiva o dependiente. Momentos de protección fueron sacados de contexto y utilizados para reforzar esa idea, aunque Erivo explicó que se trató de actos reflejo de cuidado. También circuló el rumor de una desigualdad salarial, desmentido por el estudio al confirmar que ambas recibieron el mismo pago.
La conversación se extendió hacia la imagen física de Ariana Grande. Sus recientes apariciones, con un estilo distinto y cambios corporales visibles, generaron especulaciones sobre su salud y posibles intervenciones estéticas. La cantante respondió rechazando el body shaming y recordando que el cuerpo cambia con el tiempo.
Más allá de los rumores, no hay evidencia de conflictos personales ni laborales. La polémica se sostiene en interpretaciones amplificadas por la exposición mediática, donde la percepción pública terminó imponiéndose sobre los hechos comprobables.