Por David Morales
El Día del Biólogo se conmemora en México cada 25 de enero y tiene su origen en la fundación de la Sociedad Mexicana de Biología, creada en 1961 como un espacio académico para impulsar la investigación y el intercambio científico en torno al estudio de los seres vivos. La propia Sociedad y archivos universitarios han documentado esta fecha como un punto de referencia para el desarrollo de la biología en el país.
La efeméride consiste en reconocer la labor de quienes estudian la vida en todas sus formas, desde los ecosistemas hasta la genética y la salud. La biología ha sido clave para comprender procesos fundamentales como la evolución, la biodiversidad y las interacciones ambientales, aportes respaldados por investigaciones de instituciones académicas y científicas a nivel internacional.
En México, el trabajo de los biólogos ha tenido un impacto directo en la conservación y el conocimiento del territorio. La Universidad Nacional Autónoma de México, a través de su Instituto de Biología, ha documentado la riqueza biológica del país y ha contribuido a la catalogación de miles de especies, posicionando a México como uno de los países megadiversos del mundo.
Además del ámbito académico, la biología ha sido fundamental en políticas de conservación, salud pública y manejo ambiental. Instituciones como la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad han señalado que la participación de biólogos ha sido determinante para la protección de ecosistemas, el estudio del cambio climático y la preservación del patrimonio natural.
El Día del Biólogo recuerda que comprender la vida es una tarea constante y colectiva. Una efeméride que reconoce a quienes, desde el laboratorio y el campo, aportan conocimiento esencial para el equilibrio entre sociedad y naturaleza.