Felipe Hernández

La reciente presentación de Bad Bunny en el Super Bowl LX no fue solo un concierto, sino que se convirtió en un vibrante homenaje a la cultura puertorriqueña que logró condensar en catorce minutos las costumbres, luchas y alegrías de su tierra natal mediante una narrativa visual que priorizó la unión entre los países de América.

El espectáculo inició conectando con las raíces rurales en una plantación de caña, donde el artista apareció junto a campesinos que portaban la pava (sombrero de palma típico), para luego transitar fluidamente hacia un entorno urbano lleno de vida con vendedores de raspados de hielo y tacos, celebrando la vida sencilla que promueve en su álbum.

Mientras el cantante recorría este escenario, el público presenció un combate entre los pugilistas Xander Zayas y Emiliano Vargas, quienes representaron con sus guantes la histórica rivalidad deportiva entre México y Puerto Rico, loque sirvió de antesala para llegar a «La casita».

Dentro de esta réplica de vivienda de concreto, que simboliza la resistencia ante la gentrificación, se reunieron celebridades como Pedro Pascal, Jessica Alba y Karol G, mientras Bad Bunny lucía el número 64 en su ropa, aludiendo posiblemente a la ley que otorgó la ciudadanía estadounidense a los puertorriqueños en 1917.

La euforia estalló cuando apareció el sapo animado Concho y el escenario se transformó en una boda donde Lady Gaga sorprendió cantando su famosa canción “Die with a smile” en versión salsa, recreando una fiesta tan auténtica que incluso mostraron a un niño durmiendo sobre sillas unidas, tal como ocurre frecuentemente en las celebraciones familiares latinas.

Posteriormente, el show honró a la comunidad que vive fuera de su país recreando un barrio de Nueva York, momento en el que el artista saludó a María Antonia Cay dueña del famoso club social Toñita’s y entregó un Grammy a un niño actor a quienes muchos confundieron con Liam Conejo Ramos, quien fue detenido a finales de enero por el “ICE”, fue en este momento donde el cantante dejó el mensaje de “cree siempre en ti”

El cierre fue una declaración potente junto a Ricky Martin con la canción “LO QUE LE PASÓ A HAWAii”, postes eléctricos echando chispas durante la canción “ El apagón” y culminando con la bandera del triángulo azul claro (símbolo de independencia), así como todos los estandartes del continente ondeando juntos para enviar un mensaje final de esperanza y hermandad.