David Morales

No es solo un platillo, es una experiencia compartida, el Día Mundial de la Fondue de Queso es una fecha dedicada a una preparación que combina historia, gastronomía y convivencia alrededor de la mesa.

El origen de la fondue se sitúa en las regiones montañosas de Suiza, donde durante siglos los campesinos buscaban aprovechar restos de queso endurecido y pan. Al fundir el queso con vino en un recipiente común, lograron una comida caliente, nutritiva y fácil de compartir durante los inviernos.

Con el tiempo, la receta se perfeccionó. La fondue clásica suiza incorpora quesos como el Gruyère y el Emmental, mezclados con vino blanco y un toque de ajo. La preparación se realiza en un recipiente especial llamado caquelon, donde el queso se mantiene caliente mientras los comensales sumergen trozos de pan utilizando tenedores largos.

Más allá de su sabor, la fondue se convirtió en un símbolo cultural. En el siglo XX, organismos como la Unión Suiza de Queseros promovieron este platillo como parte de la identidad nacional, impulsando su popularidad dentro y fuera del país.

La preparación también ha dado lugar a variantes. Además de la fondue de queso, existen versiones con chocolate o aceite caliente, utilizadas para frutas, carnes y otros ingredientes. Sin embargo, la versión original sigue siendo la más representativa.

Desde el punto de vista nutricional, el platillo es alto en proteínas y grasas, debido a su base de queso. Especialistas recomiendan consumirlo con moderación, aunque también destacan su valor como alimento energético, especialmente en climas fríos.

Hoy, la fondue forma parte de menús en restaurantes de distintas partes del mundo y se ha adaptado a contextos urbanos. Su atractivo no solo radica en el sabor, sino en el acto de compartir, donde todos participan en la misma preparación.

El Día Mundial de la Fondue de Queso recuerda que la gastronomía también cuenta historias. En este caso, la de una receta nacida de la necesidad que terminó por convertirse en un símbolo culinario internacional, donde el calor del queso fundido reúne a las personas alrededor de la mesa.