Patricia González
De toda el agua que hay en México, el 76% está destinado para el sector agrícola, 15% para el uso público urbano y 9% para la industria y la generación de energía. Pero debido a múltiples factores, se ha padecido un estrés hídrico, esto es, cuando la demanda de agua es mayor que la cantidad disponible o cuando su uso está restringido por su baja calidad.
Gobernadores de todos los partidos políticos, empresarios, instituciones académicas y representantes de distritos de riego, fueron reunidos por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, para firmar el Acuerdo Nacional por el Derecho Humano al Agua y la Sustentabilidad. Algo nunca visto. En este pacto se contempla una inversión de 9 mil millones de pesos para la tecnificación de riego en 2025 y un conjunto de acciones para garantizar el agua como un bien nacional y un derecho para todas y todos los mexicanos.
La mandataria federal explicó que el Acuerdo por el Derecho Humano al Agua y la Sustentabilidad se comprende de varios ejes. La primera es el reconocimiento del agua como un bien nacional y un recurso natural.
“El agua no como una mercancía, sino como un derecho, en donde nos debe permitir que cada mexicano y mexicana tenga acceso al agua potable de calidad, con suficiencia. Nos une que haya agua suficiente para la producción de alimentos, que haya agua suficiente para el desarrollo del país”, indicó Sheinbaum este lunes. Mencionó también que se contempla poner orden a las concesiones de agua potable; hacer eficiente el uso del agua en el riego con la tecnificación del campo, y la colaboración de empresarias y empresarios para cumplir con las normas de tratamiento de agua.
También se plantea la elaboración de un Plan Maestro por cada entidad y de un Plan de Obras Estratégicas en coordinación con los gobiernos estatales que permitan atender las zonas con mayor estrés hídrico, así como el saneamiento de tres de los ríos más importantes del país: Lerma-Santiago, Tula y Atoyac. En el plan de obras entra, por supuesto, Tabasco, que tiene un papel fundamental en el abasto nacional de agua y que debe contar con esquemas para mitigar las inundaciones.
“Eso solo podemos hacerlo juntos y juntas en un programa integral, en un Plan Nacional Hídrico, que nos permita, no solamente estos seis años sino en el largo plazo, tener una visión para la sustentabilidad y el desarrollo equitativo de nuestro país”, aseguró la presidenta. “Y estamos convencidos, o ese es el objetivo, que al cierre del sexenio podamos entregar a la naturaleza, a las futuras generaciones, a nuestros hijos, a nuestros nietos, ríos saneados y un Plan Nacional Hídrico que le dé un progreso con justicia a nuestro país”, determinó.
EN LA MIRA
En el acuerdo nacional por el agua participó el gobernador Javier May Rodríguez, quien señaló que este pacto y plan fortalecerá acciones contra inundaciones en Tabasco y la tecnificación del riego en el campo. También compartimos el objetivo de que el pueblo tenga agua de calidad, destacó. Como se sabe, Tabasco enfrenta la contradicción de tener el mayor flujo de agua dulce del país así como grandes reservas, pero también padece sequías e inundaciones. En el aprovechamiento correcto del agua tenemos responsabilidad todos.