Patricia González
Se ha dicho que la era industrial y del desarrollo expansivo fue acompañada en el mundo con las grandes redes de ferrocarriles. México mismo tuvo los trenes a principios y mediados del 1900 como uno de los transportes más eficientes y baratos.
No resulta casual que la llamada etapa del neoliberalismo en México haya sido acompañada del desmantelamiento de los ferrocarriles nacionales, por medio de su venta y luego su inmovilización.
Mientras en Europa se incrementaron los esfuerzos por ampliar la red ferrocarrilera, que integró a la Unión, en nuestro país ocurría lo contrario.
Hasta que siendo presidente Andrés Manuel López Obrador tuvo la valentía de ir contracorriente para demostrar que todavía hay larga vida para los ternes de caga y de pasajeros.
Es lo que también piensa y decide la presidenta Claudia Sheinbaum quien ha trazado un plan ambicioso para que la red ferroviaria se recupere en todo el país.
Por eso fue enfática al celebrar el primer aniversario del primer recorrido comercial del Tren Maya que coincidió con la inauguración de los tramos 6 y 7. Con esto completa su ruta total de mil 554 kilómetros.
La presidenta Claudia Sheinbaum destacó la hazaña de concluirlo en 4 años.
Señalan los reportes periodísticos que: “Celebró que esta obra icónica del obradorismo una reivindicación de la aportación de la civilización Maya a la historia nacional que representa un rechazo a la visión racista de que los españoles nos trajeron la modernidad y una obra que conjuga modernidad con desarrollo de las comunidades”.
Destacó que con la conclusión del circuito completo del Tren Maya se consolidará la zona como un destino turístico mundial.
Luego de reconocer la iniciativa de López Obrador – “honor a quien honor merece”-, la mandataria destacó que esta obra tiene muchos significados y muchos símbolos, porque de entrada “el Tren Maya le habla a mexicanos y mundo entero de las grandes culturas que existían en nuestro territorio antes de la llegada de españoles.
Es falsa la visión de que los conquistadores llegaron a civilizar los pueblos de entonces”.
Sabemos que los Mayas formaban parte de una civilización adelantada. Ahora que el turismo y la cultura representan grandes oportunidades de desarrollo, los estados que recorre este ferrocarril (Chiapas, Tabasco, Yucatán, Campeche y Quintana Roo), deberán aprovechar para consolidarse como región.
Para que esto ocurra, por supuesto que tendrán que entrarle de frente y en serio a la inseguridad, combatir la impunidad y la corrupción. En esto la presidenta Sheinbaum tiene muy claro su objetivo. ada que se oponga a un desarrollo justo podrá continuar medrando.
El Tren Maya, cierto, tiene mucho significado. Y también para Tabasco.
EN LA MIRA
Precisamente como un impulso a la cultura, al turismo y a la integración social aparece ahora la gran iniciativa del gobernador Javier May para que las históricas instalaciones de la Quinta Grijalva den servicio como Centro Cultural.
Cierto, a una semana de abrir sus puertas al pueblo ha recibido miles de visitantes locales, nacionales e internacionales. Y esto apenas comienza. Hay un serio impulso a la cultura y al desarrollo, lo que nos lleva al referente que significó Don Enrique González Pedrero.