Patrica González
La semana próxima asume la presidencia de Estados Unidos el empresario Donald Trump, quien llega por segunda ocasión al cargo más importante en la nación más poderosa económica y militarmente del planeta. Es cierto que la economía del norte debe ya competir con fuertes adversarios, como China, pero por lo menos para México sigue siendo determinante su relación en materia comercial, de finanzas y de empleo.
El señor Donadl Trump ha colocado en su agenda como tema principal la crítica a México por la presunta hegemonía de las bandas que se dedican a la fabricación y venta de drogas, siendo Estados Unidos el principal mercado del mundo. Según el mandatario republicano lo que hay que atacar es a los cárteles mexicanos, dejando de lado el combate al consumo y venta en su propio territorio.
Su discurso contra México está centrado en las organizaciones narcotraficantes y en el tráfico de indocumentados. Dicho sea de paso, los traficantes de drogas también participan en el trasiego de personas, de armas y de diverso tipo de mercancía.
Las amenazas del ya casi presidente estadounidense suben de tono al grado de que no descarta una incursión armada para atacar a quienes ha designado como terroristas: a los narcos establecidos en México.
La presidenta de nuestro país, Claudia Sheinbaum, ha sido clara: México no se subordina, no acepta la violación de su soberanía, pero tampoco es cómplice del crimen organizado. Prueba de ello es la intensificación de los operativos encabezados por Omar García Harfuch, su secretario de Seguridad. Son apenas tres meses del relevo presidencial, pero es notorio el trabajo de prevención, persecución y prisión de los delincuentes.
En varios casos, las autoridades federales han tenido que actuar sobre la intrincada red de funcionarios o ex funcionarios que protegen o participan en la delincuencia criminal. Y se entiende, porque sólo por la complicidad de los mandos en diversos órdenes –particularmente en los más altos- pudo ser posible que el delito se estableciera y expandiera.
Pero ahora la presencia de los grupos delictivos –tanto del llamado crimen organizado como de la delincuencia común-, se convirtieron ya en un retro para los gobiernos nacional, estatal y municipal. Lo que sucede con Estados Unidos también confirma que estamos ya ante un tema de seguridad nacional: corre riesgo nuestra soberanía.
Todo indica que con recursos locales, o internacionales si es necesario, pero el gobierno federal ya decidió cortar la espiral viciosa que pone en peligro a todos. Cosa de tiempo, y muy poco tiempo.
EN LA MIRA
No puede ser coincidencia que ahora que arrecia la campaña opositora contra el gobierno de Javier May en Tabasco por el tema de la violencia, el integrante de la dirigencia de Movimiento Ciudadano y ex diputado Pedro Jiménez León anuncie la presentación de un libro relacionado con las elecciones de 1994 cuando compitieron Andrés Manuel López Obrador y Roberto Madrazo. Precisamente en estos días también, el Movimiento 19 de Enero que encabeza Darwin González Ballina realizará una serie de actividades para conmemorar el hecho conocido como “El desalojo de Plaza de Armas” ocurrido en 1995.