Patricia González
No es sorpresa que en Tabasco, desde los últimos años, permanezcan a la deriva cientos de migrantes, que bien o son regresados de la frontera norte de México o desde Estados Unidos por el gobierno de aquel país, debido a que es un estado que conecta con el país de Guatemala.
Actualmente, por las deportaciones masivas bajo la orden del presidente estadounidense Donald Trump, alrededor de 300 migrantes llegan a Tabasco en vuelos provenientes del norte, con el fin de ser repatriados a sus países de origen, apuntó el secretario de Gobierno, José Ramiro López Obrador. No obstante, refirió que semanalmente salen de la entidad entre uno y dos vuelos a Centroamérica y Sudamérica.
A escala nacional, confirmado por la presidenta Claudia Sheinbaum, 30 mil migrantes que tenían cita por el ahora cancelado CBP One, se quedaron en México y son atendidos por la Secretaría de Gobernación. La mayoría de los indocumentados que buscaban el permiso de estancia en EU se ubica en Tabasco y Chiapas, argumentando que es ahí donde habían hecho su aplicación.
La mandataria asegura que se les está ofreciendo la posibilidad de retornar a sus países, así como analizar los casos que son idóneos para un permiso de trabajo o asilo en el país, pero depende de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar).
Por su parte, muchos de aquellos migrantes “atrapados” han optado por el plan B: quedarse en territorio mexicano, ya que, ni de forma legal ni mucho menos ilegal, podrían cruzar la frontera para llegar a Estados Unidos.
En la Cámara de Diputados se realizó un foro en materia migratoria, en el que administradores de albergues y organizaciones civiles demandaron reformas a las leyes de asilo y refugio en México para adecuarlas a la nueva realidad; mientras que migrantes presentes expresaron sus testimonios sobre los peligros que enfrentan aquí, como los polleros, la delincuencia organizada, la extorsión del Instituto Nacional de Migración (INM), e incluso, de salarios injustos por parte de empleadores mexicanos.
Otros migrantes, en cambio, que permanecen en la Estación Migratoria de Villahermosa, en Tabasco, desean regresar a su país, pero aseguran que las autoridades no les han brindado apoyo, al tiempo que continúan entre muchos riesgos y peligros, como la inseguridad.
Por su parte las autoridades tabasqueñas aseguran que ofrecen todo el apoyo posible y analizan nuevas acciones.
Cabe decir que se ha notado un baja en la afluencia de migrantes en la frontera entre México y Guatemala, cuya vigilancia está reforzada por fuerzas militares y federales. Esa zona era conocida como “la frontera porosa” porque prácticamente no había controles.
EN LA MIRA
El Albergue Amparito, una iniciativa de la Asociación Civil Oasis de Paz Espíritu Santo, ha reportado un importante descenso del 25% en su ocupación durante enero de 2025.
Su cifra bajó a 450 migrantes, en comparación a diciembre de 2024, cuando alcanzó su máxima capacidad, recibiendo hasta 600 migrantes.
Hay que estar atentos porque el flujo migratorio cambió drásticamente y no resulta positivo ni para el Estado, ni para los indocumentados, y el sureste mexicano cada vez más se transforma en la tercera frontera.