Patricia González
“El impacto del calentamiento global en algunos ecosistemas lacustres de México”, fue la conferencia dictada por la Dra. Margarita Caballero Miranda, organizada por el profesor Roberto Carlos Garcés Rodríguez, catedrático de la Universidad Olmeca, un académico siempre preocupado por las condiciones del medio ambiente en nuestro estado y nuestro país, pero además comprometido con el aprendizaje de sus alumnos a través de la divulgación científica.
Y tristemente volveremos al origen de todos los males: el deterioro, los cambios ambientales recaen en las actividades humanas e industriales. El claro ejemplo y el tema principal de la ponencia de la Dra. Caballero Miranda es el cambio o la alteración del “sensible” ecosistema de los lagos, donde se altera el fitoplancton y del mismo modo todo tipo de organismos que ahí habiten. Aunque todo incide en la naturaleza, tal como sucede la alta concentración del dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera y las altas temperaturas que hoy padecemos.
¿Cómo podemos recuperar nuestros ríos y arroyos?, se le preguntó a la científica. “Con el uso racional y razonado del suelo y los mantos acuíferos”, fue su respuesta. Según ella la contaminación por el mal empleo de fertilizantes además del interminable mal uso de ríos, arroyos y lagunas como vertederos de desechos orgánicos e inorgánicos y el bajo rendimiento de las plantas tratadoras de aguas negras son las causas más comunes y principales causantes del desastre ambiental en que tenemos a nuestro planeta.
Y cómo no dar la razón a la Dra. Margarita Caballero si podemos observar justo en las zonas bajas, como los pantanos rumbo a la carretera a Teapa o Centla, que están todos chamuscadas; o las márgenes de los ríos donde luce un paisaje de zacate, árboles, bejucales y basura ocre-amarillento donde parece que hubiera sucedido alguna catástrofe ¡que redujo todo ser vivo a las cenizas!
¿Será que nuestras capacidades cognitivas no funcionan?
Hace cuatro o cinco décadas se echaban abajo las últimas selvas que aparecen en los poemas pellicerianos o cualquier otro autor o intelectual de aquella época, los acahuales se convirtieron en campería y potreros, y ya desde entonces se practicaban las quemas de pastizales hasta la fecha.
El deterioro y la alteración del medio ambiente es un proceso que no se ha detenido y al parecer solo se detendrá con una catástrofe natural de grandes magnitudes. Todos somos responsables y no hacemos nada por remediarlo.
Los excesivos indicadores de la temperatura de los últimos días y los que vienen ya son insoportables. Se pondrán peor. Urge la reforestación del campo tabasqueño, con asesoría, supervisión y seguimiento técnico para que los resultados sean óptimos y benéficos para corregir los errores cometidos y prevenir desastres así como el imparable deterioro de nuestro planeta.
EN LA MIRA
Lamentable y condenable, por donde se vea, el asesinato de dos jóvenes colaboradores del Gobierno de la Ciudad de México. La obligada respuesta es una investigación oportuna y eficaz para dar con los autores materiales e intelectuales. La no impunidad es un aviso claro que la delincuencia no es más que el Estado.