Patricia González
El presidente de la Mesa Directiva del Senado, Gerardo Fernández Noroña, un personaje controversial por sus enfrentamientos y sus declaraciones acusadoras contra personajes de la oposición panista, principalmente el expresidente Felipe Calderón y su exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, ahora sorprende por defender a capa y espada a quien cuestionó como precandidato a la presidencia de la República por ejercer gastos excesivos de campaña y no transparentarlos ante el pueblo de México.
“No hay pacto de complicidad con nadie, pero no vamos a convalidar una campaña de linchamiento” en contra del senador Adán Augusto López Hernández, quien no enfrenta ninguna acusación”, defiende Fernández Noroña a su rival de apenas hace un año en las precandidaturas presidenciales.
Hasta ahora no sabemos si hay acusaciones legales contra López Hernández, eso es indiscutible; sin embargo el senador petista no puede asegurar tajantemente que entre AALH y su exsecretario de Seguridad cuando fue gobernador de Tabasco no haya habido ningún pacto de complicidad, pues Fernández Noroña no conoce bien a su defendido, a quien seguramente respalda por conveniencias políticas.
Este giro de Gerardo Fernández Noroña ha sorprendido a sus seguidores, pero también lo han sido otras actitudes tomadas en cuanto a su comportamiento como alguien que siempre ha estado en desacuerdo con el derroche de recursos desde el poder político y del servicio público.
Al parecer Fernández Noroña ha optado por retirarse de su personalidad aquella de revolucionario combativo y convertirse en tibia comparsa de intereses ajenos al pueblo que dice defender.
Estamos de acuerdo que no se vale el linchamiento contra nadie, sin embargo en el caso que él ahora respalda y defiende hay información que, aunque está en proceso, apunta a la responsabilidad del exgobernador morenista. ¿O se repite la narrativa calderonista de que él no sabía lo que hacía Genaro García Luna? ¿Nunca sospechó qué pasaba en Tabasco ni qué siguió sucediendo durante la administración de quien lo sustituyó en el Gobierno hasta culminar su sexenio el año pasado? Desde la Secretaría de la Defensa Nacional se conocían los vínculos y las actividades de los personajes en cuestión.
¿También dentro de la izquierda se practica la doble moral? No sólo es tomar distancia de los gobiernos neoliberales y su rapacidad ambiciosa, es la congruencia entre el discurso y la conducta de quienes como Fernández Noroña se autonombran defensores de la democracia, pero demuestran tibieza cuando a uno de ellos se les cuestiona como es el caso.
EN LA MIRA
Gerardo Fernández Noroña defiende como si conociera a fondo la causa y afirma no ser igual que la oposición que “no tiene nada de temas e insisten en hacer pasar que somos lo mismo; pero no, no somos lo mismo.
Por más que les pese, no somos lo mismo”. Bastaría que se diera una vuelta por Tabasco, pero a ras de suelo, para que vea cómo estamos y qué secuelas ha dejado la violencia que se recrudeció a partir del sexenio pasado.
La realidad rebasa las habilidades retóricas del presidente de la Mesa Directiva del Senado.