Patricia González

Si hay sustento suficiente para investigar al cártel inmobiliario en la delegación Benito Juárez de la Ciudad de México, donde se involucra a políticos panistas, no solo es un caso que debe atraer una comisión especial en la Cámara de Diputados sino también la fiscalía a que corresponda dicho asunto y actuar en consecuencia.

Hay cuatro sentenciados correspondientes al periodo 2015-2016 debido a obras irregulares donde participaron directores generales de área, accionistas y representante de empresas inmobiliarias, sin embargo hay exfuncionarios que hoy se ocultan tras el fuero que les otorga y que seguramente se encuentran incluidos en alguna de las 55 carpetas de investigación.

Estas mafias que operan dentro de la clase política mexicana aun confían en la indiferencia ciudadana y por ello creen que no les afecta en sus carreras como servidores públicos. 

Según ellos, este tipo de acciones ilícitas no afectan la imagen de los institutos políticos a los que pertenecen, hasta se atreven a llamar “politiquería” al hecho de que la ciudadanía reclame que se les enjuicie y se les aplique la ley de acuerdo a las normativas constitucionales. 

No les importa que la gente generalice y culpe a la “política” cuando se trate de individuos o grupos facciosos que buscan sacar provecho o ventaja de la posición que ocupan en el servicio público.

 Estos políticos que se atreven aun a exigir el diezmo son los que se niegan a que el país crezca verdaderamente perpetuando un vicio en el que se obstinan por ganar-ganar cuando ya son beneficiados por sus propias funciones, son los que confirman el dicho de que “el que no tranza no avanza” pero que merman la confianza ciudadana.

 Los partidos políticos mantienen a esta clase de individuos porque le son redituables en lo económico, pero opacan y contradicen sus propias ideologías. Y dañan la política, la desprestigian más de la cuenta.

En su República, Platón considera que quienes son aptos para gobernar y administrar un pueblo deberían ser filósofos que sepan seguir un método para ser mejores y eficaces. 

En la realidad política mexicana podemos ver que hay gente con títulos honoríficos y doctorados académicos que demuestran sus mejores aptitudes pero tienen más mañas que cualquier pícaro novelístico del siglo XIX. 

A raíz de esta situación los partidos políticos deben hacer una verdadera limpia en sus padrones, depurar sus afiliaciones pero sobre todo, elegir correctamente a quiénes ponen al frente de las funciones públicas de acuerdo a una exhaustiva auscultación de antecedentes. 

EN LA MIRA

En las últimas fechas hemos visto el daño que se hace no solo a la hacienda sino también a la seguridad pública el designar a personajes cuyo comportamiento ilícito enloda un movimiento que abandera las causas más justas de un país. 

No se pueden usar casos semejantes solo para obtener raja política mediática, también se deben prevenir y castigar con severidad actitudes contrarias a las ideologías rectoras de los institutos partidistas que se suponen diferentes a sus adversarios políticos.