Por David Morales/Avance
José María Pino Suárez (1869–1913) fue un intelectual, abogado, periodista y político tabasqueño que ocupó la Vicepresidencia de México durante el gobierno de Francisco I. Madero. Su trayectoria está ampliamente documentada en los estudios del Archivo General de la Nación, en el Diccionario Porrúa de Historia, Biografía y Geografía de México y en investigaciones del historiador tabasqueño Geney Torruco Saravia, quien destaca su aporte al pensamiento liberal del sureste.
Nacido en el municipio de Tenosique, Tabasco Pino Suárez Fue educado en el Colegio de San Ildefonso en Mérida y obtuvo la Licenciatura en Derecho por la Escuela de Jurisprudencia del Instituto Literario de Yucatán en 1894. Fundó el periódico El Peninsular en Yucatán, desde donde denunció abusos políticos del régimen porfirista; esta etapa periodística está recogida en crónicas de la hemeroteca del estado de Yucatán y en estudios regionales.
Su entrada a la vida política nacional ocurrió al sumarse al movimiento antirreeleccionista. Tras el triunfo de la Revolución Maderista, fue nombrado secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes y posteriormente electo vicepresidente en 1911. Durante su gestión impulsó reformas educativas y promovió la conciliación política en un país todavía inestable, según destacan los análisis del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM).El episodio más conocido de su vida es su asesinato. Durante el golpe de Estado encabezado por Victoriano Huerta en febrero de 1913, Madero y Pino Suárez fueron obligados a renunciar y posteriormente ejecutados en lo que la historiografía denomina La Decena Trágica. El propio INEHRM y el historiador Friedrch Katz ubican su muerte como un punto de quiebre en la Revolución Mexicana, debido al regreso de una estructura militar autoritaria y al desencadenamiento de nuevas rebeliones.
En Tabasco, su figura ha sido honrada en monumentos, escuelas y una de las avenidas principales de Villahermosa. El libro Villahermosa: nuestra ciudad, de Geney Torruco, describe cómo la memoria urbana local conserva su nombre como símbolo del pensamiento liberal del estado y del papel que los tabasqueños desempeñaron en los inicios de la Revolución Mexicana.