En México, la creatividad se convierte en protagonista, en el estado de Oaxaca, cada 23 de diciembre se celebra la Noche de Rábanos, una tradición en la que artesanos tallan rábanos para representar escenas navideñas y cotidianas, estas piezas se exhiben y compiten por premios
Felipe Hernández/AVANCE
La Navidad no se celebra igual en todos los rincones del mundo. Mientras en muchos hogares predominan los villancicos y los regalos, en otros países las fiestas decembrinas toman caminos inesperados.
En Gales, la Navidad llega cantando y desafiando, el Mari Lwyd es un ritual ancestral que incluye un cráneo real de caballo decorado con cintas, acompañado por músicos, el grupo visita casas cantando versos tradicionales, los anfitriones responden con rimas improvisadas y tras el duelo verbal, todos comparten bebida y hospitalidad.
España también aporta una de las tradiciones más peculiares, pues en Cataluña, un tronco con rostro llamado Tió de Nadal es alimentado durante diciembre, el día de Navidad, los niños lo golpean mientras cantan y el ritual termina cuando el tronco “produce” regalos y dulces, es una mezcla de humor, folclor y convivencia familiar.
En nuestro México, la creatividad se convierte en protagonista, pues en el estado de Oaxaca, cada 23 de diciembre se celebra la Noche de Rábanos, una tradición en la que artesanos tallan rábanos para representar escenas navideñas y cotidianas, estas piezas se exhiben y compiten por premios
Italia, en cambio, conserva una tradición donde la Navidad se mezcla con la leyenda. La Befana es una anciana bruja que vuela en escoba durante la noche del 5 de enero, según la creencia, reparte dulces o carbón según el comportamiento infantil, las familias suelen dejarle comida sencilla y vino, una tradición que combina ternura, arrepentimiento y generosidad.
En regiones de Alemania, Austria y Hungría, el espíritu navideño tiene un rostro oscuro. Krampus, una figura demoníaca cubierta de pelo y cuernos aparece cada diciembre para recordar a los niños que no todo es recompensa. Durante desfiles nocturnos, personas disfrazadas recorren las calles causando temor.
Estas tradiciones, aunque extravagantes, cumplen una función profunda, reflejan valores, miedos y esperanzas de cada cultura, algunas buscan educar, otras unir a la comunidad o simplemente celebrar la imaginación, así es como la navidad se transforma según el lugar y su gente.
