Mientras una taza preparada en casa con café común cuesta apenas unos pesos, el Kopi Luwak multiplica su valor decenas de veces, la razón de este costo no está en un proceso industrial sofisticado
Felipe Hernández/Avance
El café es una de las bebidas más consumidas del mundo y, entre su amplia variedad, existe uno que destaca por su precio elevado y su historia insólita. Se trata del Kopi Luwak, una bebida envuelta en curiosidad, lujo y una creciente polémica que va mucho más allá de su peculiar origen.
Mientras una taza preparada en casa con café común cuesta apenas unos pesos, el Kopi Luwak multiplica su valor decenas de veces, la razón de este costo no está en un proceso industrial sofisticado, sino en un método natural que lo vuelve escaso y altamente exclusivo.
El Kopi Luwak se obtiene a partir de granos que han pasado por el sistema digestivo de la civeta de las palmeras, un pequeño mamífero originario del sudeste asiático. Tras ingerir los frutos maduros del cafeto, el animal expulsa los granos parcialmente digeridos, los cuales son recolectados, limpiados y tostados para su consumo.
Durante la digestión, los jugos gástricos y microorganismos del intestino modifican la composición química del grano, expertos señalan que este proceso reduce la acidez y genera sabores más suaves, con matices terrosos y achocolatados. Además, en estado salvaje, las civetas eligen los frutos de mejor calidad, lo que influye en el resultado final.
Durante un tiempo, la popularidad de este café ayudó a que la civeta fuera protegida en algunas regiones, sin embargo, el auge del turismo y la demanda internacional cambiaron el panorama. Actualmente, gran parte del Kopi Luwak se produce en granjas donde los animales viven en condiciones que distan mucho de su hábitat natural.
Civetas hacinadas, expuestas al estrés constante y alimentadas casi exclusivamente con café son parte de una industria que, en muchos casos, oculta estas condiciones al consumidor mediante certificaciones engañosas o información falsa.
Organizaciones ambientales y defensores de los animales recomiendan evitar este producto, a ello se suma otro dato importante, una gran proporción del café que se vende como Kopi Luwak podría no ser auténtico. Así, detrás de una taza considerada exótica, se esconden dudas éticas y una historia que invita a reflexionar sobre la crueldad detrás del lujo.
