El docente José Andrés Hernández Pérez cambió su método y trató a la inteligencia artificial como a cualquier estudiante, le explicó objetivos claros y estableció una meta concreta: sostener una conversación básica en tsotsil. (FOTO recuperada de Facebook/Andrés ta Chikinib).

Felipe Hernández/Avance

En Zinacantán, Chiapas, una experiencia educativa poco común ha comenzado a llamar la atención dentro y fuera del ámbito académico, pues un joven maestro indígena decidió llevar su lengua materna más allá del aula y probar si era posible enseñarla a una inteligencia artificial.

José Andrés Hernández Pérez, originario de Zinacantán, empezó dando clases de tsotsil a personas que no hablaban la lengua, la idea de sumar a ChatGPT como alumno surgió de manera inesperada, cuando una estudiante le sugirió usar la plataforma para crear materiales didácticos. Al principio, los resultados no fueron alentadores y el aprendizaje resultó desordenado.

Lejos de desistir, el docente cambió su método y trató a la inteligencia artificial como a cualquier estudiante, le explicó objetivos claros y estableció una meta concreta: sostener una conversación básica en tsotsil. En pocas semanas, el avance fue evidente y el sistema comenzó a formar frases sencillas.

El maestro explica que ChatGPT ya reconoce elementos clave del idioma, como el uso de pronombres inclusivos y exclusivos, así como ciertas reglas gramaticales que distinguen al tsotsil de otras lenguas mayas, incluso identifica el nombre con el que los propios hablantes se refieren a su idioma: optike.

La experiencia se volvió viral cuando el docente compartió en redes sociales un texto elaborado por ChatGPT sobre aprender un nuevo idioma, a partir de ahí, el interés mediático creció.

Aunque el aprendizaje se ha limitado a la escritura, Hernández se muestra sorprendido por la rapidez y la capacidad de respuesta de su alumno digital, señala que la inteligencia artificial puede generar varios ejercicios en el tiempo en que una persona apenas completa uno, aunque todavía comete errores al mezclar vocablos de lenguas cercanas.

El proyecto también ha requerido un proceso de contextualización cultural, el maestro ha explicado a la plataforma que ciertos términos cargan estigmas sociales y que deben abordarse con cuidado, especialmente en temas de diversidad, para él, esta enseñanza no perjudica a la lengua, sino que la fortalece.

Pese a las críticas, Hernández sostiene que la tecnología puede ser una aliada, considera que darle espacio digital al tsotsil es una forma de preservarlo, explorarlo y proyectarlo hacia nuevas generaciones, demostrando que las lenguas indígenas también tienen un lugar en el mundo tecnológico.