Por David Morales/Avance

El mecanismo de Anticitera es uno de los hallazgos arqueológicos más enigmáticos del mundo antiguo y una pieza clave para comprender el nivel científico de la Grecia helenística. Fue descubierto en 1901 dentro de un naufragio frente a la isla griega de Anticitera y, durante años, pasó desapercibido entre restos de estatuas y objetos cotidianos recuperados del fondo marino.
El valor real del objeto comenzó a reconocerse décadas después, cuando especialistas del Museo Arqueológico Nacional de Atenas identificaron que no se trataba de simples fragmentos metálicos. Estudios posteriores revelaron que el artefacto estaba compuesto por engranajes de bronce ensamblados con una precisión inusual para su época.
Investigaciones desarrolladas por la Universidad de Cardiff y el Antikythera Mechanism Research Project permitieron reconstruir parte de su funcionamiento. Los análisis mediante tomografía computarizada demostraron la existencia de más de 30 engranajes interconectados, diseñados para operar como un sistema mecánico de cálculo.
De acuerdo con estudios publicados en Nature y Scientific American, el mecanismo funcionaba como un computador analógico. Permitía predecir eclipses solares y lunares, calcular fases de la Luna y representar el movimiento aparente de planetas conocidos por la astronomía antigua, todo mediante diales accionados manualmente.
El British Museum y la Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas coinciden en que no existe un antecedente tecnológico comparable en el mundo antiguo. La complejidad de este sistema no volvería a documentarse en Europa sino hasta más de mil años después, con la aparición de los relojes astronómicos medievales.
Más allá de su función científica, el mecanismo de Anticitera refleja la importancia social del conocimiento en la Grecia helenística. Especialistas consideran que pudo emplearse con fines educativos, calendáricos y rituales, integrando ciencia y vida cotidiana. Actualmente se conserva en Atenas y continúa siendo objeto de estudio, desafiando la idea de que la tecnología avanzada es exclusiva de la modernidad.