Por Felipe Hernández/Avance
Cada 12 de enero se conmemora el Día Mundial del Mazapán, una fecha dedicada a uno de los dulces más reconocibles y entrañables para millones de personas, este pequeño disco frágil y dulce sigue vigente y su historia se remonta mucho más atrás de lo que parece.
El mazapán que hoy se consume en el país suele elaborarse con cacahuate molido y azúcar glass, sin embargo, esta versión es resultado de un largo viaje cultural, pues el dulce llegó a territorio mexicano como herencia de la gastronomía española.
Determinar el origen exacto del mazapán no es tarea sencilla, diversas regiones de Europa reclaman su creación y existen registros de preparaciones similares en antiguas culturas árabes y egipcias. Lo que sí se sabe es que, en su forma original, se preparaba con almendras molidas y azúcar, una mezcla que permitía conservar los granos y aprovecharlos por más tiempo.
Una de las historias más conocidas sitúa su nacimiento en un convento de Toledo, donde monjas elaboraban esta pasta dulce para evitar que las almendras recibidas como pago se echaran a perder. Otra versión lo vincula con épocas de escasez, cuando la creatividad culinaria permitió transformar pocos ingredientes en un alimento que aportaba energía y sustento.
En España, su consumo quedó ligado principalmente a la temporada navideña, tradición que se asocia a la costumbre del rey Felipe II de regalar mazapanes durante esas fechas, en contraste con nuestro país donde el dulce se disfruta durante todo el año, formando parte del día a día.
La verdadera explosión de popularidad del mazapán mexicano ocurrió durante los años 50´s, cuando una empresa jalisciense apostó por el cacahuate como ingrediente principal, esta adaptación no solo lo volvió más accesible, sino que lo convirtió en un símbolo nacional que cruzó fronteras.
Actualmente, existen múltiples versiones que incluyen chocolate, leche en polvo, frutos secos y semillas, reflejo de su versatilidad. Incluso ha protagonizado hazañas memorables, como la elaboración del mazapán más grande del mundo en Guadalajara, en 2019, el cual midió 3 metros de diámetro y 120 cm de alto.
Más allá de su tamaño o variantes, el mazapán representa historia, tradición y sencillez, su sabor delicado y su textura inconfundible han logrado que este dulce se consolide como parte esencial de la identidad gastronómica mexicana, motivo suficiente para celebrarlo cada 12 de enero.
