Por Felipe Hernández/avance
Este 12 de enero, la ciudad de León, Guanajuato vive una jornada especial marcada por fe, tradición y convivencia, celebrando así el “Día de los Inditos”, una celebración arraigada que transforma las calles, iglesias y hogares de los ciudadanos.
El origen del Día de los Inditos en León se remonta al siglo XIX, cuando la devoción guadalupana creció notablemente en la ciudad. Ante la gran cantidad de fieles que acudían cada 12 de diciembre al Santuario, el obispo José María de Jesús Diez de Sollano y Dávalos, junto con el padre Pablo de Anda Padilla, estableció una segunda fecha conmemorativa, así, el 12 de enero de 1876 fue designado oficialmente para honrar a San Juan Diego y facilitar la participación de los creyentes.
Desde muy temprano, familias enteras acuden al Santuario de Guadalupe, ubicado en el Cerrito de San Lorenzo, niñas y niños participan caracterizados como “Juan Dieguitos”, mientras cargan huacales decorados con flores, alimentos y pequeñas imágenes religiosas como ofrenda de agradecimiento.
El recorrido se mantiene activo durante todo el día y congrega a una multitud que supera las quince mil personas, debido a la gran afluencia, la celebración se centra en la peregrinación y las bendiciones, priorizando el orden y la seguridad.
Alrededor del santuario, el ambiente religioso se mezcla con la algarabía de los feligreses que invita a la convivencia familiar, las calles se cierran para dar paso a puestos de comida, juegos mecánicos y música que acompañan esta celebración.
Uno de los puntos más concurridos es el Mercado Aldama y sus alrededores, donde se adquiere la vestimenta tradicional, rebozos, huaraches, blusas bordadas y huacales adornados forman parte del colorido que distingue esta fecha y atrae visitantes de todas las edades.
También es común conservar el recuerdo mediante fotografías instantáneas tomadas en escenarios simbólicos, imágenes de San Juan Diego y de la Virgen de Guadalupe enmarcan estos retratos que pasan de generación en generación como testimonio vivo de la tradición leonesa.
Más que un festejo, esta fecha simboliza el arraigo de una creencia compartida y la continuidad de una herencia colectiva, así, cada 12 de enero, León reafirma su fe honrando a Virgen de Guadalupe y a San Juan Diego.
