David Morales
Las advertencias sobre la emergencia climática en Tabasco dejaron de ser proyecciones a largo plazo y hoy se manifiestan en afectaciones directas a comunidades costeras, zonas rurales y áreas urbanas del estado. Investigaciones científicas y voces académicas locales coinciden en que el aumento de temperaturas, la variabilidad extrema de lluvias y la erosión del litoral configuran un escenario de alto riesgo ambiental y social.
Datos climatológicos analizados por investigadores mexicanos y publicados en la Revista Mexicana de Ciencias Agrícolas, disponible en SciELO México, muestran que Tabasco ha registrado un incremento sostenido de la temperatura media anual desde la segunda mitad del siglo pasado. El estudio, encabezado por Benigno Rivera Hernández y colaboradores, documenta cambios estadísticamente significativos en el clima regional, consistentes con los efectos del calentamiento global.
Para la investigadora de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, Lilia María Gama Campillo, estos cambios no son aislados y se reflejan con claridad en el deterioro de la franja costera del estado. En artículos científicos y posicionamientos académicos difundidos por la UJAT y revistas especializadas en geografía costera, la especialista advierte que el aumento del nivel del mar y la pérdida de sedimentos están acelerando la erosión en municipios como Cárdenas y Paraíso.
El caso de la comunidad de El Bosque se ha convertido en un símbolo local de esta problemática. La desaparición gradual del territorio por el avance del mar obligó al desplazamiento de familias, situación documentada por Greenpeace México y respaldada por estudios científicos sobre elevación del nivel del mar publicados en revistas indexadas en SciELO, que ubican a la costa tabasqueña entre las más vulnerables del Golfo de México.
Investigaciones difundidas en Redalyc por especialistas en cambio climático y geomorfología señalan que más de la mitad del territorio de Tabasco se localiza a menos de un metro sobre el nivel del mar. Esta condición explica por qué fenómenos como marejadas, lluvias intensas y crecidas de ríos tienen un impacto desproporcionado en comunidades rurales y pesqueras, así como en zonas urbanas cercanas a cuerpos de agua.
Desde el ámbito institucional, el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático ha advertido en evaluaciones técnicas que Tabasco enfrenta un riesgo creciente de pérdida territorial y desplazamiento poblacional si no se implementan medidas de adaptación. Estas proyecciones, retomadas por universidades y centros de investigación, coinciden con los escenarios planteados por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático para regiones costeras bajas.
A nivel estatal, Protección Civil ha emitido alertas recurrentes por lluvias extraordinarias e inundaciones, fenómenos que especialistas asocian con la intensificación de eventos extremos vinculados al cambio climático. Para la comunidad científica local, estos avisos confirman que la emergencia no es eventual, sino estructural, y requiere políticas preventivas basadas en evidencia.
La Dra. Gama Campillo ha señalado en foros académicos y espacios públicos que Tabasco necesita transitar de la atención reactiva a una estrategia integral que incluya restauración de manglares, actualización de atlas de riesgo y reconocimiento de las personas desplazadas por causas climáticas. Sus planteamientos, difundidos por la UJAT y publicaciones científicas nacionales, subrayan que el problema rebasa lo ambiental y se convierte en un desafío social.
Las investigaciones científicas y las experiencias locales coinciden en una misma advertencia. Tabasco ya vive los efectos de la emergencia climática y la erosión costera, con consecuencias visibles en su territorio y en la vida cotidiana de sus comunidades, en un contexto que exige decisiones urgentes sustentadas en el conocimiento científico.