Felipe Hernández

Este 18 de enero se conmemora el Día Mundial de la Religión, una fecha que invita a reflexionar sobre la diversidad de creencias y el respeto entre personas de distintas culturas, un día que recuerda que la tolerancia y la convivencia pacífica son valores esenciales para la vida en sociedad, sin importar la fe que se practique o incluso si no se profesa ninguna.
La celebración tiene lugar cada tercer domingo de enero desde hace 76 años y surgió con la intención de fomentar el diálogo y evitar conflictos motivados por creencias religiosas. El objetivo central es promover la libertad de culto como un derecho universal, entendiendo que cada persona tiene la posibilidad de creer, practicar o no seguir ninguna religión sin ser juzgada.
El origen de esta conmemoración se remonta a una iniciativa presentada en 1950 por la Asamblea Nacional Espiritual de la religión Bahaí, con sede en Estados Unidos, propuesta que destacaba que, pese a la diversidad de credos, existen principios espirituales comunes que pueden unir a la humanidad, como la paz, la justicia y el respeto mutuo.
En el contexto actual, el Día Mundial de la Religión cobra relevancia al observar cómo cambian las creencias en distintos países. En México, por ejemplo, los datos oficiales muestran una transformación gradual en la manera en que la población se identifica religiosamente.
De acuerdo con el Censo Nacional de Población y Vivienda 2020, elaborado por el INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía), el 77.7% de la población mexicana se declaró católica, cifra que representa una disminución importante si se compara con décadas anteriores, en 1980, por ejemplo, el porcentaje era 19 puntos mayor.
En contraste, las iglesias protestantes y evangélicas han mostrado un crecimiento constante, mientras que en 1980 apenas el 3.2% de la población se identificaba con estas creencias, para el año 2000 la cifra subió a 7.3% y en 2020 alcanzó el 11.2%, reflejando una diversidad en la fe de los mexicanos.
Otro dato significativo es el aumento de personas que se declaran sin religión, este grupo pasó de representar apenas el 1.6% en 1970 a un 10.6% en 2020, incluyendo a quienes no profesan ningún credo y a quienes se consideran creyentes sin afiliación religiosa.
En este 18 de enero, el Día Mundial de la Religión recuerda que la convivencia pacífica no depende de creer lo mismo, sino de aprender a respetarnos en nuestras diferencias.

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