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Por David Morales/Avance

El Día de los Niños Inventores se conmemora cada 17 de enero y tiene su origen en una iniciativa educativa impulsada en Estados Unidos, ligada al nacimiento de Benjamin Franklin en 1706. Instituciones como la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos y el Smithsonian Institution han promovido esta fecha para subrayar que la innovación no depende de la edad, sino de la curiosidad y la observación.
La efeméride consiste en reconocer la capacidad creativa de niñas y niños y su aporte real al desarrollo tecnológico y social. Estudios académicos y programas educativos han documentado cómo la infancia es una etapa clave para la generación de ideas, al no estar limitada por estructuras rígidas de pensamiento, según investigaciones difundidas por universidades y organismos de innovación.
A lo largo de la historia existen ejemplos claros de niños inventores. Louis Braille desarrolló el sistema de lectura táctil que lleva su apellido cuando tenía apenas 15 años, un método que transformó el acceso a la educación para personas con discapacidad visual, reconocido hoy por la UNESCO. En tiempos recientes, Chester Greenwood patentó a los 15 años las orejeras modernas, un invento surgido para protegerse del frío, registrado formalmente ante oficinas de patentes estadounidenses.
En México, aunque la fecha no es oficial, el impulso a la creatividad infantil ha tomado fuerza mediante ferias científicas y programas escolares. La Secretaría de Educación Pública y el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías han respaldado proyectos donde niñas y niños desarrollan prototipos para resolver problemas ambientales, de movilidad o salud comunitaria, muchos de ellos presentados en encuentros nacionales de ciencia.
La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual ha señalado que fomentar la invención desde edades tempranas fortalece sociedades más innovadoras y conscientes del valor de las ideas. El Día de los Niños Inventores recuerda que detrás de muchos avances históricos hubo una infancia curiosa, y que apoyar esa creatividad es apostar por soluciones futuras que aún están por imaginarse.