Por David Morales/Avance
El Día de Popeye se conmemora cada 17 de enero y tiene su origen en la primera aparición oficial del personaje en la tira cómica Thimble Theatre, publicada en 1929 por el dibujante estadounidense Elzie Crisler Segar. Archivos históricos de la Library of Congress y de King Features Syndicate, empresa que más tarde gestionó los derechos del personaje, documentan cómo Popeye surgió inicialmente como un personaje secundario que rápidamente captó la atención del público.
La efeméride consiste en recordar la creación de uno de los íconos más influyentes de la animación y el cómic del siglo XX. Popeye representó desde sus inicios valores como la perseverancia, la fuerza nacida de la adversidad y el ingenio popular, elementos que lo convirtieron en una figura cercana a las clases trabajadoras durante la Gran Depresión, según estudios culturales de universidades estadounidenses sobre narrativa gráfica.
El impacto del personaje fue tal que trascendió el papel para llegar al cine animado, la televisión y la mercadotecnia global. Investigaciones del Smithsonian Institution han señalado que Popeye influyó incluso en hábitos alimenticios, ya que su consumo de espinaca fue utilizado en campañas educativas para promover una alimentación saludable entre niños durante la década de 1930.
En México, Popeye tuvo una presencia significativa a través de la televisión abierta, las historietas traducidas y el doblaje latinoamericano, que consolidó su popularidad durante varias generaciones. Estudios sobre consumo cultural infantil en el país, impulsados por instituciones académicas, han documentado cómo personajes como Popeye formaron parte del imaginario colectivo y de la expansión temprana de la animación extranjera en la cultura popular mexicana.
El Día de Popeye no solo recuerda el nacimiento de un personaje animado, sino la consolidación de un fenómeno cultural que demostró el poder del cómic y la animación para influir en valores, conductas y memorias compartidas. Un marinero de voz áspera y brazos descomunales que, casi un siglo después, sigue siendo reconocible en todo el mundo.
