David Morales
El Día de las Palomitas de Maíz se celebra cada 19 de enero y tiene su origen en la difusión cultural y gastronómica de uno de los alimentos más antiguos del continente americano. Investigaciones arqueológicas citadas por el Smithsonian National Museum of Asian Art y el National Museum of American History señalan que el maíz palomero ya era consumido hace más de cinco mil años por pueblos originarios de Mesoamérica, quienes lo utilizaban tanto como alimento como en rituales ceremoniales.
La efeméride consiste en reconocer la relevancia cultural y social de las palomitas de maíz, un alimento sencillo que trascendió su origen indígena para convertirse en un símbolo global del entretenimiento. Su popularización moderna está ligada al desarrollo de las máquinas de palomitas en el siglo XIX y a su adopción masiva en salas de cine durante la Gran Depresión, de acuerdo con registros históricos del National Popcorn Board de Estados Unidos.
En México, el maíz tiene un valor identitario profundo y las palomitas forman parte de esa herencia ancestral. Estudios del Instituto Nacional de Antropología e Historia documentan que el consumo de maíz reventado ya existía en culturas prehispánicas, donde se utilizaba tanto en celebraciones como en ornamentos rituales. Hoy en día, las palomitas siguen presentes en ferias, plazas y hogares, adaptadas a sabores y tradiciones locales.
La conmemoración también abre espacio para reflexionar sobre la importancia del maíz como base alimentaria y cultural en México. Investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México han subrayado que este grano no solo representa un recurso nutricional, sino un elemento central de la identidad histórica del país.
El Día de las Palomitas de Maíz recuerda que detrás de un alimento cotidiano existe una larga historia de saberes indígenas, apropiaciones culturales y transformaciones sociales. Una efeméride que celebra al maíz no solo como botana, sino como símbolo vivo de memoria y tradición compartida.