David Morales
El Día de Martin Luther King se conmemora cada tercer lunes de enero en Estados Unidos y tiene su origen en el reconocimiento oficial a la vida y legado del líder del movimiento por los derechos civiles. La fecha fue establecida a nivel federal en 1983 y comenzó a observarse de manera oficial en 1986, según registros del Congreso de Estados Unidos y del Martin Luther King Jr. Research and Education Institute de la Universidad de Stanford.
La efeméride consiste en recordar la lucha no violenta encabezada por Martin Luther King Jr. contra la segregación racial y la discriminación. Su pensamiento y acción política, documentados en discursos como I Have a Dream y en textos preservados por los National Archives, sentaron bases legales y sociales que contribuyeron a la aprobación de leyes clave como el Civil Rights Act de 1964.
Más allá de la conmemoración histórica, la fecha promueve el servicio comunitario y la reflexión sobre la justicia social. El propio gobierno estadounidense y organismos académicos han señalado que no se trata solo de un día de descanso, sino de una jornada dedicada a la acción cívica y a la defensa de los derechos humanos desde una perspectiva pacífica.
En México, la figura de Martin Luther King ha sido estudiada y difundida en universidades y espacios académicos como la Universidad Nacional Autónoma de México, donde su legado es abordado en cursos sobre movimientos sociales y derechos civiles. Su pensamiento también ha influido en organizaciones civiles y defensores de derechos humanos que retoman la resistencia pacífica como herramienta de cambio social.
El Día de Martin Luther King mantiene vigencia porque recuerda que la igualdad no es un logro definitivo, sino una tarea constante. Su legado, respaldado por archivos históricos y estudios académicos, continúa interpelando a las sociedades contemporáneas sobre el valor de la justicia, la dignidad y la acción colectiva.