Foto: Paul Nicklen

Por Felipe Hernández/Avance

El cielo nocturno ofrecerá uno de los espectáculos más llamativos del año con la llegada del primer gran evento astronómico de 2026, se trata de un eclipse lunar total, conocido popularmente como luna de sangre o luna roja, un fenómeno que teñirá de tonalidades rojizas el satélite natural de la tierra por algunas horas.
El eclipse ocurrirá entre la noche del lunes 2 y alcanzará su punto máximo durante las primeras horas del día 3 de marzo de este 2026, convirtiéndose en una cita imperdible para los observadores del cielo.
La razón por la que la luna cambia de color durante este evento tiene una explicación científica sencilla, cuando la tierra se coloca entre el sol y la luna, bloquea la luz directa y proyecta su sombra sobre el satélite. La atmósfera terrestre filtra la luz solar, dejando pasar los tonos rojos, un efecto conocido como “refracción”.
Este mismo fenómeno explica por qué los amaneceres y atardeceres suelen mostrar colores intensos y cálidos, durante el eclipse, esa luz rojiza se proyecta sobre la superficie lunar, dándole el aspecto que inspira su nombre. Cada Luna de Sangre puede variar ligeramente en color, dependiendo de las condiciones atmosféricas del planeta.
Una de las grandes ventajas de este eclipse es su amplia visibilidad en distintas regiones del mundo. En México, el fenómeno podrá observarse durante la madrugada, con el máximo alrededor de las 05:34 horas en el centro del país, también será visible en gran parte de América del Norte y del Sur, siempre que el cielo esté despejado.
En otras zonas del planeta, como Asia Oriental, Oceanía y algunas regiones del Pacífico, el eclipse podrá apreciarse de manera parcial, y en Europa y África solo se observarán algunas fases, debido a la diferencia horaria, aun así, millones de personas podrán seguir el evento, ya sea de forma directa o mediante transmisiones en vivo.
A diferencia de los eclipses solares, observar una Luna de Sangre no representa ningún riesgo para la vista, el fenómeno puede disfrutarse a simple vista, sin necesidad de filtros o protección especial, además, quienes cuenten con binoculares o telescopios podrán apreciarlo con más detalle, aunque no son indispensables para disfrutar plenamente del espectáculo.