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Por David Morales/Avance

Un día como hoy hace 37 años, en 1989, murió el artista catalán Salvador Dalí, considerado el máximo exponente del surrealismo. De acuerdo con la Fundació Gala Salvador Dalí, su obra transformó la pintura del siglo XX al explorar el inconsciente, los sueños y la provocación estética, dejando piezas emblemáticas que hoy se conservan en museos y archivos especializados de Europa y América.
Ese mismo día, pero hace 82 años, en 1944, falleció el pintor noruego Edvard Munch, figura central del expresionismo. El Munch Museum de Oslo documenta que obras como El grito reflejan la angustia, el miedo y la soledad del ser humano moderno, convirtiéndose en referentes visuales universales para el arte y la psicología contemporánea.
La fecha también recuerda la muerte, hace 143 años, en 1883, del ilustrador francés Gustave Doré. La Biblioteca Nacional de Francia y diversos archivos europeos señalan que su trabajo revolucionó la ilustración del siglo XIX, dando forma visual a obras clásicas como La Divina Comedia, la Biblia y los cuentos de Perrault, con un estilo dramático y detallado.
Aunque pertenecieron a épocas y corrientes distintas, Dalí, Munch y Doré compartieron la capacidad de traducir emociones, ideas y relatos complejos en imágenes perdurables. Sus obras siguen siendo objeto de estudio en universidades y museos, confirmando su influencia más allá de su tiempo.
Un día como hoy no solo se recuerda la muerte de tres artistas, sino la permanencia de miradas que transformaron la forma de entender el arte. Tres pérdidas que, juntas, revelan cómo la creación visual ha sido una constante reflexión sobre la condición humana.