imagen generada por IA

Por David Morales/Avance

El Día Mundial de la Escritura a Mano se conmemora cada 23 de enero y tiene su origen en una iniciativa impulsada en 1977 por la Writing Instrument Manufacturers Association de Estados Unidos. La fecha fue elegida en honor al nacimiento de John Hancock, ocurrido el 23 de enero de 1737, figura histórica reconocida por la firmeza y tamaño de su firma en la Declaración de Independencia, según registros de la Library of Congress
La efeméride consiste en promover el uso de la escritura manual como una práctica cultural, educativa y expresiva que ha acompañado a la humanidad durante siglos. Estudios académicos en neurociencia y pedagogía, difundidos por universidades estadounidenses y europeas, han documentado que escribir a mano estimula la memoria, la comprensión lectora y la coordinación cognitiva de manera distinta a la escritura digital.
En México, la escritura a mano conserva un valor formativo y simbólico importante. Investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México han señalado que el trazo manual favorece el aprendizaje en etapas tempranas y fortalece procesos creativos en jóvenes y adultos, además de mantener vínculos con prácticas históricas como la caligrafía, la correspondencia y los archivos manuscritos.
El tema también ha sido abordado desde la preservación documental. Instituciones como el Archivo General de la Nación resguardan manuscritos que permiten reconstruir la historia política, social y cultural del país, demostrando que la escritura manual sigue siendo una fuente insustituible para la memoria colectiva.
El Día Mundial de la Escritura a Mano invita a reflexionar sobre el equilibrio entre lo digital y lo analógico. En un entorno dominado por pantallas, el acto de escribir a mano permanece como una forma de pensamiento pausado, identidad personal y conexión tangible con la historia y la educación