Por David Morales/Avance
En Tabasco, el consumo de aguas locas se ha vuelto una práctica frecuente en reuniones juveniles, especialmente durante temporadas de calor extremo. Se trata de mezclas caseras que combinan alcohol barato con refrescos, aguas saborizadas o jugos, lo que facilita beber grandes cantidades en poco tiempo. Su bajo costo y sabor dulce han normalizado su presencia en fiestas privadas y eventos informales.
Las condiciones climáticas del estado agravan el riesgo. De acuerdo con la Secretaría de Salud, el calor y la humedad propios de Tabasco favorecen la deshidratación, un efecto que se intensifica cuando se consume alcohol. Al mezclarse con bebidas azucaradas, el organismo pierde líquidos con mayor rapidez, lo que incrementa la probabilidad de mareos, vómitos y desorientación.
El alcohol utilizado en estas preparaciones suele ser licor de caña económico o destilados de procedencia incierta. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios ha advertido que el consumo de bebidas sin control sanitario puede provocar intoxicaciones agudas, sobre todo cuando no existe certeza sobre su contenido o condiciones de almacenamiento.
En versiones recientes, como el llamado azulito, se incorporan bebidas energéticas con cafeína y otros estimulantes. El Instituto Mexicano del Seguro Social, a través de su delegación en Tabasco, ha señalado que mezclar alcohol con energéticos altera la percepción de embriaguez, lo que lleva a beber más de lo que el cuerpo tolera y aumenta el riesgo de taquicardias y crisis de ansiedad.
El alto contenido de azúcar en estas mezclas representa otro factor de riesgo. La Organización Mundial de la Salud ha documentado que el consumo excesivo de azúcares libres, combinado con alcohol, incrementa la carga metabólica y afecta de manera directa al hígado, órgano que procesa ambas sustancias al mismo tiempo.
En servicios de urgencias del estado se han atendido casos de jóvenes con intoxicación etílica tras consumir estas bebidas, particularmente durante fines de semana y periodos vacacionales. Médicos consultados advierten que la rapidez con la que se ingieren las aguas locas favorece cuadros severos de intoxicación y pérdida del estado de conciencia.
Aunque su consumo suele minimizarse por tratarse de bebidas dulces y “caseras”, especialistas coinciden en que las aguas locas representan un riesgo real para la salud en un contexto como el tabasqueño. El calor, la deshidratación y la mezcla de alcohol, azúcar y estimulantes conforman un escenario que puede tener consecuencias graves, incluso en personas jóvenes sin antecedentes médicos.
