Redacción / AVANCE

Una tormenta invernal de gran magnitud avanza este fin de semana sobre amplias regiones de Estados Unidos y Canadá, poniendo en alerta a autoridades locales y a más de 170 millones de personas ante temperaturas extremas que podrían representar riesgo para la vida, mientras el presidente estadounidense Donald Trump volvió a minimizar los efectos del cambio climático.

El fenómeno climático amenaza con provocar nieve intensa, lluvia gélida, acumulación severa de hielo y cortes prolongados de electricidad, con temperaturas que podrían descender hasta -45 grados Celsius, de acuerdo con pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional de EE.UU.

Gobernadores de al menos una decena de estados han llamado a la población a extremar precauciones ante el impacto de la tormenta, que comenzó a sentirse desde este viernes en Texas, Luisiana y el medio oeste, y que se desplazará hacia el noreste del país, afectando zonas densamente pobladas como Nueva York, Massachusetts, Maine, así como la región conformada por Virginia, Maryland y Washington D.C.

Los meteorólogos advirtieron sobre una “acumulación de hielo catastrófica”, lo que podría colapsar redes eléctricas, afectar el transporte y dejar a miles de hogares sin servicios básicos durante varios días, al menos hasta el domingo.

Pese a la gravedad de los pronósticos y a las reiteradas alertas de las autoridades y expertos en climatología, el presidente Trump no ha respaldado públicamente los llamados de prevención y reiteró su postura escéptica respecto al cambio climático, en un contexto marcado por uno de los inviernos más severos de la temporada.