DAVID MORALES

El 7 de junio de 1938 fue publicado el decreto que dio origen a Petróleos Mexicanos (PEMEX), empresa estatal creada para administrar, operar y desarrollar la industria petrolera nacional tras la expropiación decretada meses antes por el presidente Lázaro Cárdenas del Río. La medida representó uno de los pasos más importantes en la consolidación de la soberanía económica mexicana y marcó el inicio de una nueva etapa en la relación del Estado con sus recursos naturales.
La creación de PEMEX fue consecuencia directa de la Expropiación Petrolera del 18 de marzo de 1938. De acuerdo con el decreto presidencial publicado en el Diario Oficial de la Federación y con los estudios reunidos por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, el gobierno decidió asumir el control de los bienes e instalaciones de diecisiete compañías extranjeras que operaban en territorio nacional tras un prolongado conflicto laboral con sus trabajadores.
El conflicto tuvo sus raíces en las demandas impulsadas por el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, que exigía mejores salarios y condiciones laborales. Según documenta el historiador Lorenzo Meyer en diversos estudios sobre el cardenismo, las empresas petroleras se negaron a cumplir el laudo emitido por la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje y ratificado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ante esta situación, el gobierno federal decidió expropiar la industria invocando el interés público y la soberanía nacional.
El decreto del 7 de junio creó oficialmente Petróleos Mexicanos como organismo encargado de coordinar la exploración, extracción, refinación, transporte y comercialización de los hidrocarburos del país. Según la obra Historia mínima del petróleo en México, publicada por El Colegio de México, la nueva empresa enfrentó enormes desafíos desde sus primeros días. La salida de técnicos extranjeros, el boicot comercial impulsado por algunas compañías afectadas y la necesidad de desarrollar capacidades técnicas propias pusieron a prueba la viabilidad del proyecto nacional.
A pesar de esas dificultades, PEMEX se convirtió rápidamente en uno de los pilares del desarrollo económico mexicano. El historiador Daniel Cosío Villegas señaló en Historia Moderna de México que la nacionalización petrolera fortaleció la legitimidad del Estado posrevolucionario y consolidó la imagen de México como una nación capaz de ejercer control sobre sus recursos estratégicos. Durante gran parte del siglo XX, los ingresos petroleros financiaron infraestructura, educación, programas sociales y proyectos de industrialización.
El impacto de la empresa también quedó reflejado en regiones productoras como Tabasco, Veracruz y Campeche, donde el desarrollo petrolero transformó la economía, el crecimiento urbano y la dinámica social. Particularmente en Tabasco, los descubrimientos realizados durante la segunda mitad del siglo XX convirtieron a la entidad en una de las zonas estratégicas para la producción de hidrocarburos del país.
A 88 años de su creación, Petróleos Mexicanos continúa siendo una de las instituciones más emblemáticas de México. Aunque enfrenta retos relacionados con la producción, la transición energética y la modernización de su infraestructura, su origen permanece asociado a uno de los episodios más significativos de la historia económica nacional. La creación de PEMEX simboliza hasta hoy la defensa de la soberanía sobre los recursos naturales y el esfuerzo del Estado mexicano por construir una industria energética propia.