ABISAC MARQUEZ

El presidente del Colegio e Instituto Tabasqueño de Ingenieros Civiles, Andoni Antonio Torres, señaló que los reductores de velocidad instalados recientemente en la avenida Universidad presentan un exceso tanto en número como en dimensiones, por lo que consideró que el proyecto pudo haberse planteado con alternativas menos invasivas para los automovilistas.

El especialista explicó que, desde la perspectiva del gremio, este tipo de obras deben partir de un proyecto integral que incluya estudios de impacto vial, urbano y ambiental, así como especificaciones geométricas adecuadas. Subrayó que los colegios profesionales cuentan con expertos en estas áreas, cuyas opiniones podrían contribuir a mejorar la funcionalidad de las vialidades.

Torres indicó que la zona donde se colocaron los reductores es particularmente sensible debido a la cercanía del Hospital Rovirosa, por donde circulan vehículos de emergencia que requieren condiciones óptimas de movilidad, además del incremento del flujo vehicular durante las horas pico y el inicio de clases en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.

Añadió que, si bien las autoridades buscan regular la velocidad para facilitar accesos y salidas, la geometría actual de los dispositivos podría generar más afectaciones que beneficios. Consideró que se pudieron implementar opciones como vibradores previos a los cruces, boyas u otros elementos de calmado de tráfico que resultaran más amigables para los usuarios.

Finalmente, aclaró que los reductores no están diseñados como cruces peatonales, ya que en el área existen puentes peatonales, por lo que su función debería limitarse únicamente a moderar la velocidad y facilitar la incorporación de vehículos en la zona, sin entorpecer la circulación.