Por David Morales/Avance
La guerra de las bebidas gaseosas volvió al centro de la conversación digital luego del lanzamiento del comercial más reciente de Pepsi, en el que un oso polar, figura históricamente asociada a Coca-Cola, aparece eligiendo Pepsi en una prueba de sabor. El spot, difundido a finales de enero de 2026 y pensado para la temporada previa al Super Bowl, provocó miles de reacciones y reavivó una rivalidad publicitaria que parecía dormida.
El anuncio, titulado The Choice, apuesta por el humor y la provocación simbólica. El oso polar prueba dos refrescos sin etiqueta, uno de ellos Pepsi Zero Sugar, y se inclina por este último, lo que desata una crisis existencial tratada con tono cómico. El comercial fue dirigido por Taika Waititi, cineasta conocido por su estilo irónico, quien incluso aparece dentro de la narrativa, según detalló People en su cobertura sobre la campaña.
Más allá del video, la reacción en redes sociales amplificó el impacto. Cuentas oficiales de marcas, franquicias de entretenimiento y perfiles corporativos se sumaron con comentarios irónicos mostrando su preferencia por Pepsi o celebrando la audacia del anuncio. Este fenómeno de interacción entre marcas fue documentado por portales especializados en publicidad como Campaign Live y More About Advertising, que destacaron la efectividad del spot para generar conversación orgánica.
El contraste se volvió inevitable cuando usuarios compararon esta recepción positiva con la que tuvo el comercial navideño de Coca-Cola generado casi en su totalidad con inteligencia artificial. Aquella campaña, lanzada a finales de 2025, fue duramente criticada por carecer de emoción y por una estética considerada artificial y poco cuidada, como señalaron análisis de The Verge y Forbes.
Las críticas al anuncio de Coca-Cola se centraron en la pérdida del componente humano que durante décadas caracterizó su narrativa navideña. En redes sociales, abundaron comentarios que calificaron el spot como frío, genérico y distante, además de cuestionamientos éticos sobre el desplazamiento de creativos y artistas por procesos automatizados, de acuerdo con recopilaciones hechas por Men’s Journal y Food Bible.
Especialistas en mercadotecnia han señalado que ambos casos evidencian una diferencia clave en el uso de la inteligencia artificial. Mientras Pepsi la utiliza como herramienta dentro de una historia clara y reconocible, Coca-Cola apostó por la tecnología como protagonista, sin lograr una conexión emocional sólida. Esta lectura ha sido retomada por analistas citados en Campaign Live, quienes advierten que la innovación tecnológica no sustituye por sí sola a una buena narrativa.
Así, el oso polar no solo cambió de refresco en pantalla, también inclinó la balanza de la conversación digital. En una época donde la creatividad compite con algoritmos, la respuesta del público parece confirmar que la tecnología funciona mejor cuando acompaña a una idea, y no cuando intenta reemplazarla.
