Patricia González/Desde el Cristal
Hay personajes que no supieron hacer honor al encargo y se dedicaron más a querer conservar el cargo y terminaron debiéndole más al pueblo de México que a quien le dio la confianza. Es el caso de Julio Scherer Ibarra. Terminó aliándose a la derecha aliándose a Jorge Fernández Menéndez, un calderonista que no ha hecho más que difundir noticias falsas contra el Movimiento de Regeneración (morena) y el expresidente Andrés Manuel López Obrador. Este Fernández Menéndez fue quien legitimó la “verdad histórica” de Murillo Karam sobre la desaparición de los 43 jóvenes desaparecidos en Ayotzinapa.
Scherer Ibarra terminó siendo igual que Germán Martínez y Lilli Téllez, quienes solo utilizaron a Morena para continuar en la palestra de la política mexicana. La salida de Julio Scherer Ibarra, consejero Jurídico de la Presidencia, donde el expresidente AMLO lo llevó por la confianza que le tenía, y por la amistad que tuvo con el padre, Julio Scherer García, lo llevó a lavarse la cara con el libro “Ni venganza ni perdón”, otro libro que sería como la segunda parte del “Rey del cash”, basado en una andanada de dichos que sólo son un ajuste de cuentas que se olvidará en muy poco tiempo. Claro que la derecha mexicana está gozando en este momento el golpeteo contra el expresidente AMLO.
¿Por qué tratar de hacer “crítica” contra un movimiento y su líder desde el enojo y junto a gente moralmente cuestionable? Lo que tenía que decir lo pudo haber dicho en aquella carta que leyó en Palacio Nacional en 2021 donde AMLO le dio la oportunidad de haber denunciado lo que él creía, teniendo el acceso que da el poder, aquello con lo que no estaba de acuerdo acerca de la forma de gobernar de López Obrador. Hoy sus dichos salen desde la sombra, desde el enojo.
En entrevista con Carmen Aristegui, el periodista y comentarista Hernán Gómez Bruera argumenta que “En su libro más reciente, Julio Scherer se autoincrimina en más de una ocasión y ofrece varios elementos para robustecer las carpetas de investigación que tiene abiertas en su contra. Un ejemplo es el caso Aleatica, donde su hermano, Pedro Scherer, y su sobrino, Rodrigo Lagos Scherer, estaban siendo beneficiados, como el mismo exconsejero reconoce. Hay facturas hasta por 24 mdp a nombre de la empresa Alfaro, Dávila y Scherer”.
Según Gómez Bruera el mismo Scherer García termina incriminándose al denunciar conflictos de interés pues sus familiares trabajaban para la empresa que cobró “grandes cantidades de dinero” y muestra facturas. “Conoció ilícitos y no los denunció”, dice Hernán Gómez, “el libro en sí mismo da materia para un montón de juicios, denuncias” pues reconoce ilícitos que no denunció”, afirma Hernán. Aleatica es un fondo australiano que compró todos los activos que de OHL tenía en el viaducto Bicentenario, y ahí se beneficiaron los parientes de Scherer Ibarra quien le facilitó todo a Aleatica.
EN LA MIRA
El poder ciega a los inteligentes y los atonta. Según Julio Scherer Ibarra hará daño al movimiento que ayer lo cobijó y que le dio toda la confianza y el poder para servir al país. Prefirió dedicarse a los negocios personales utilizando ese mismo poder para enriquecerse a sí mismo y a sus familiares. Aunque se le dio una salida digna a pesar de su mal comportamiento hoy busca la venganza y, según él, no perdona. Hasta ahí llega la soberbia de Scherer Ibarra.