David Morales

El 23 de abril de 1909 falleció en la entonces Villa de San Carlos, hoy Villa Benito Juárez en Macuspana, el presbítero e historiador Manuel Gil y Sáenz, considerado uno de los primeros en documentar de forma sistemática el pasado de Tabasco. Su muerte ocurrió en un contexto alejado de los centros políticos del estado, lo que ha limitado la precisión de los registros sobre sus últimos días.

De acuerdo con referencias en crónicas locales y compilaciones históricas estatales, Gil y Sáenz se encontraba retirado de la vida pública al momento de su fallecimiento. En sus últimos años residió en la región de Macuspana, donde continuó vinculado a labores eclesiásticas y al resguardo de documentos, aunque ya sin la actividad política que caracterizó etapas anteriores de su vida.

Las fuentes formales coinciden en que no existe un parte médico detallado o acta ampliamente difundida que precise la causa de su muerte, situación común en registros de principios del siglo XX en zonas fuera de la capital. Sin embargo, se documenta que su deceso no estuvo asociado a hechos violentos, sino a un proceso natural, posiblemente ligado a enfermedad o deterioro físico propio de la edad.

El contexto geográfico también resulta relevante. La Villa de San Carlos, en ese periodo, era una localidad con limitaciones en infraestructura sanitaria y comunicación, lo que influía directamente en la atención médica y en el registro puntual de defunciones. Esta condición explica en parte la escasez de datos específicos sobre el hecho.

A pesar de la falta de detalles clínicos, su muerte fue significativa para la vida cultural del estado. Con ella se cerró una etapa temprana de la historiografía tabasqueña, sustentada en testimonios directos y recopilaciones de primera mano, que posteriormente servirían de base para estudios más amplios sobre la historia regional.