David Morales
No es solo entretenimiento, también es una forma de entender la realidad. Cada 26 de abril se reconoce el Día Internacional del Humor, una fecha que pone en el centro la risa como herramienta de expresión, crítica y convivencia.
El humor ha acompañado a la humanidad desde sus primeras formas de comunicación. Filósofos como Aristóteles ya reflexionaban sobre la risa y su función dentro de la sociedad. Con el tiempo, distintas culturas desarrollaron estilos propios, desde la sátira política hasta la comedia física.
En México, el humor tiene una identidad particular. Se caracteriza por el uso del doble sentido, la ironía y la crítica social. Figuras como Cantinflas marcaron una época al convertir el humor en una herramienta para cuestionar desigualdades y estructuras de poder, mientras que generaciones posteriores han adaptado estos recursos a nuevos formatos.
Desde una perspectiva científica, el humor también tiene efectos medibles. Investigaciones de instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México han señalado que la risa puede reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo y fortalecer vínculos sociales, lo que explica su presencia en distintos ámbitos, incluso terapéuticos.
El desarrollo tecnológico ha ampliado su alcance. Redes sociales y plataformas digitales han permitido que el humor se difunda de manera inmediata, generando fenómenos virales y nuevas formas de comedia, como los memes o el stand up en línea.
No obstante, el humor también enfrenta límites. Debates contemporáneos han puesto sobre la mesa la relación entre comedia y responsabilidad social, cuestionando hasta qué punto la risa puede convivir con el respeto a distintos grupos.