David Morales

Detrás de cada campeonato, sistema táctico o generación de jugadores existe una figura que rara vez pisa la cancha durante el partido, pero que influye directamente en el resultado. El Día Mundial del Entrenador de Futbol reconoce la labor de quienes dirigen, forman y toman decisiones dentro del deporte más popular del país.

México ha tenido entrenadores que marcaron distintas épocas. Uno de los nombres más recordados es Ignacio Trelles, considerado por especialistas e instituciones deportivas como uno de los técnicos más exitosos en la historia del futbol mexicano. Dirigió durante varias décadas y obtuvo múltiples campeonatos de liga, además de encabezar a la Selección de fútbol de México en Copas del Mundo.

Otro referente es Manuel Lapuente, quien condujo a México al título de la Copa FIFA Confederaciones 1999, uno de los logros internacionales más importantes para el futbol nacional. Su estilo defensivo y orden táctico marcaron una etapa relevante en el balompié mexicano.

La lista también incluye a Javier Aguirre, técnico con trayectoria internacional que dirigió clubes europeos y múltiples procesos mundialistas con México. Su carrera abrió espacio para entrenadores mexicanos en ligas extranjeras.

En tiempos recientes, figuras como Ricardo Ferretti y Miguel Herrera se consolidaron por sus títulos y estilos de dirección. Ferretti, particularmente, se convirtió en uno de los técnicos con más partidos dirigidos y campeonatos en la liga mexicana.

Más allá de las figuras mediáticas, el entrenamiento deportivo representa un sector laboral amplio. Datos de la Instituto Nacional de Estadística y Geografía y de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte muestran que miles de personas en México trabajan en actividades relacionadas con instrucción y formación deportiva, incluyendo entrenadores de futbol en escuelas, academias y clubes amateurs.

La expansión de escuelas de formación futbolística ha incrementado la demanda de entrenadores certificados. Instituciones deportivas nacionales impulsan procesos de capacitación en táctica, preparación física y manejo de grupos, profesionalizando un oficio que durante décadas dependió principalmente de la experiencia práctica.

En estados con alta afición futbolera, como Jalisco, Nuevo León o Ciudad de México, la presencia de entrenadores en categorías juveniles y amateurs forma parte importante de la estructura deportiva local. En regiones del sureste, incluido Tabasco, el crecimiento de ligas infantiles y torneos regionales también ha ampliado este campo.