DAVID MORALES

En octubre de 2014 apareció en la televisión estadounidense un proyecto que rompió con casi todas las reglas tradicionales de la lucha libre. Su nombre fue Lucha Underground y durante cuatro temporadas mezcló combate, cine, violencia estilizada y mitología mesoamericana en una producción que cambió la percepción moderna del wrestling televisivo.

El proyecto surgió gracias a una alianza entre el productor Mark Burnett, reconocido por programas como Survivor, el cineasta Robert Rodriguez y la empresa mexicana Lucha Libre AAA Worldwide. La producción fue creada para el canal El Rey Network, una cadena fundada por Rodriguez enfocada en contenido de acción y cultura latina.

De acuerdo con archivos de producción publicados por el portal especializado PRODU, el productor Eric Van Wagenen explicó antes del estreno que el objetivo era conservar “los principios tradicionales de la lucha libre mexicana” pero con una presentación contemporánea y cinematográfica. La serie fue grabada en Los Ángeles y producida tanto en inglés como en español para el mercado estadounidense.

A diferencia de otras promociones, Lucha Underground no se presentó como un espectáculo deportivo convencional. Según registros documentales de Pro Wrestling History, el programa incorporó segmentos narrativos grabados fuera del ring, escenas cinematográficas y personajes desarrollados como protagonistas de ficción televisiva. Todo ocurría dentro de “The Temple”, una bodega adaptada en Boyle Heights, Los Ángeles, convertida en la arena principal de la historia.

La producción reunió luchadores mexicanos y estadounidenses que más tarde alcanzarían reconocimiento internacional, entre ellos Pentagón Jr., Rey Fénix, Ricochet como Prince Puma y Johnny Mundo, personaje interpretado por John Morrison. El programa también apostó por una narrativa inspirada parcialmente en mitología azteca y elementos sobrenaturales.

En una visita de prensa documentada por LuchaWorld, Van Wagenen explicó que la producción contaba con apoyo total del canal y que las grabaciones estaban diseñadas más como una serie dramática que como un show de lucha libre tradicional.

El apogeo de Lucha Underground llegó entre 2015 y 2017. Durante esos años el programa ganó fama por sus combates violentos, sus historias serializadas y una producción audiovisual muy distinta al estilo dominante de WWE y otras empresas. La serie comenzó a ser vista como una propuesta experimental que fusionaba cine y lucha libre.

El sitio Rotten Tomatoes Editorial documentó que el equipo creativo trabajaba con asesores especializados en estudios mesoamericanos para desarrollar parte de la narrativa fantástica del programa. Eric Van Wagenen señaló entonces que gran parte de la identidad visual y argumental se construía alrededor de leyendas y criaturas inspiradas en mitología prehispánica.

El impacto cultural del proyecto fue tan visible que incluso otros productores comenzaron a experimentar con formatos similares. En declaraciones retomadas años después por Fightful, Van Wagenen aseguró que varias promociones intentaron replicar el estilo cinematográfico de Lucha Underground, aunque consideraba que pocas entendieron realmente el concepto audiovisual detrás de la serie.

Sin embargo, detrás del reconocimiento comenzaron a acumularse problemas importantes. El formato cinematográfico elevaba considerablemente los costos de producción y el canal El Rey Network nunca consiguió una distribución masiva dentro de la televisión por cable estadounidense. La serie dependía además de temporadas grabadas con meses de diferencia, lo que provocó conflictos contractuales con distintos luchadores

Para 2017 y 2018 comenzaron a surgir tensiones por las cláusulas de exclusividad y por la incertidumbre sobre nuevas temporadas. El propio Van Wagenen declaró en entrevistas archivadas por Cageside Seats que la empresa buscaba flexibilizar acuerdos y permitir colaboraciones con otras promociones para mantener actividad constante entre los talentos.

La cuarta temporada, emitida en 2018, mostró señales claras de desgaste. Parte del elenco original abandonó el proyecto y la producción perdió estabilidad financiera. Finalmente, no se concretó una quinta temporada y el programa terminó desapareciendo silenciosamente.

El cierre definitivo llegó poco después del declive de El Rey Network, canal que cesó operaciones tradicionales en 2020 tras perder presencia en distintos servicios de televisión. Aunque nunca existió un anuncio espectacular de cancelación, la producción quedó oficialmente detenida y sus derechos comenzaron a dispersarse entre plataformas y distribuidores.

Aun así, Lucha Underground continúa siendo recordada como una de las propuestas más innovadoras en la historia reciente de la lucha libre. Su influencia permanece visible en promociones independientes y producciones modernas que adoptaron elementos cinematográficos, personajes más elaborados y narrativas serializadas inspiradas en aquel experimento televisivo que intentó convertir la lucha libre en ficción de culto.