Patricia González/Desde el Cristal
La mayoría de las encuestas conocidas colocan a Javier May Rodríguez en una posición de buen desempeño hasta un nivel de excelente. Sobre todo le reconocen los avances en materia de seguridad, uno de los temas de mayor preocupación para la gente. La percepción es positiva, aunque no hay que bajar la guardia.
A principios de este mes se cumplieron dos años de aquel triunfo avasallador de May Rodríguez en las urnas. Logró más del 80 por ciento de los votos a su favor. Fue el candidato a gobernador con el porcentaje más alto en el país.
Un reporte de los indicadores de desempeño lo colocan en el tiempo transcurrido en registros excelentes en los logros.
Por ejemplo, y lo ha dicho la presidenta Claudia Sheinbaum, logró restablecer varios programas sociales que habían sido eliminados en la administración reciente e incorporó Pescando y Sembrando Vida, en materia productiva; la pensión a hombres entre 64 y 63 años de edad, que hace universal el apoyo a los adultos mayores. También el crédito a la palabra.
Como le decía, en materia de seguridad consiguió hasta la fecha un cambio trascendental: establecer la pacificación, reducir los índices de inseguridad y el desmantelamiento de bandas delictivas y criminales con el apoyo de la Federación.
Leo un reporte: si revisamos los registros de su mandato, cuenta con logros obtenidos no sólo han mejorado la vida de las comunidades, sino que también han reactivado el empleo y la economía rural con la inversión histórica en vivienda, los programas productivos que rescataron el campo y la pesca, y la infraestructura carretera, educativa y de servicios básicos.
Tiene razón Javier May cuando afirma: “Donde quiera que hiciéramos algo, le atinábamos porque los gobiernos anteriores dejaron de hacer y abandonaron al pueblo”. Asumió el reto de estar cerca de la gente y estableció lo que denomina “Gobierno de Territorio”, una gestión permanente en las comunidades, lo que imprimió una dinámica a su gabinete. Salir de las oficinas, es la consigna.
Con las Jornadas de Atención al pueblo es impartieron 95 mil acciones médicas en los Centros Integradores el segundo año de ejercicios. Con un programa único en el país, Pescando Vida, sumó 2 mil 500 hombres y mujeres para aprovechar la riqueza de los ríos y lagunas de Tabasco. El año pasado se invirtieron 408 millones 900 mil pesos en beneficio de un mil 250 pescadores y pescadoras.
Otro programa histórico es la versión estatal de Sembrando Vida, con el que se incorporaron el año pasado a 19 mil 800 sembradoras y sembradores; la inversión fue de 344 millones de pesos. El complemento es la red de comercialización de las cosechas.
También se caracteriza por la expresión estatal del Programa de atención para varones de entre 63 y 64 años de edad, sumó a 17 mil 800 tabasqueños, como complemento del programa federal para mujeres.
Otro, del cual habrá que abundar por su importancia, es el de la vivienda.
EN LA MIRA
Más allá de las cifras, el verdadero sentido de la acción gubernamental ha dicho el propio Javier May es devolver al pueblo la gestión y aplicación de los recursos. No es casual que haya retomado la estructura de los Centros Integradores, una estructura que garantiza que el gobierno esté permanentemente en las comunidades.