Patricia González
En El Salvador acusan al presidente Nayib Bukele de querer arrestar a siete periodistas del diario digital El Faro. El motivo es por hacer públicas las entrevistas que vinculan al mandatario salvadoreño en presuntos pactos con pandilleros que lo habrían ayudado a llegar al poder en 2015 y 2019. Al parecer uno de los ídolos de la derecha mexicana podría detener arbitrariamente, en primer lugar, a los periodistas Óscar y Carlos Martínez.
En México, Carlos Loret de Mola difunde un video atribuyendo imágenes a un enfrentamiento entre “la chapiza y la mayiza” pero que en realidad fue grabado en Yemen hace alrededor de uno o dos años. Loret de Mola, al ser evidenciado en redes sociales de la falsedad de dicho enfrentamiento dice que “en Latinus sabemos reconocer cuando nos equivocamos y por ellos ofrecemos una disculpa a nuestra audiencia y a los afectados”.
Entre los “afectados” por esta noticia falsa no se refiere al Gobierno mexicano, al que fue dirigida en realidad la perorata del exconductor de un famoso noticiero en Televisa, donde se dio a conocer por los famosos montajes en los casos Florence Cassez-Israel Vallarta y la niña Frida Sofía, los más emblemáticos. El video de Yemen era un dardo dirigido contra la presidenta Claudia Sheinbaum, como queriéndole decir que la inseguridad en el país se le ha salido de las manos.
La Presidenta solo hizo uso de su derecho de réplica en la conferencia matutina, no se ha ejercido censura ni persecución contra Carlos Loret de Mola ni mucho menos contra el medio cuyo dueño es Roberto Madrazo, adversario político de la sucesora del expresidente Andrés Manuel López Obrador y el movimiento de regeneración nacional iniciado por éste.
Carlos Loret de Mola ejerce la desinformación impunemente. Sin embargo, es por esto que los ciudadanos creen menos en estos medios corporativos y son más selectivos con quienes escuchan.
Recientemente también se ha destapado otra cloaca llamada #TelevisaLeaks, en ella un excolaborador de Emilio Azcárraga ofreció a Carmen Aristegui la exclusiva en cinco terabytes de la máquina desinformativa que es este corporativo con alcance internacional. Nada nuevo hay en ello pues hace muchos años que los mexicanos sabemos que esta empresa se ha dedicado a manipular a través de sus noticieros y programas de esparcimiento televisivos.
Aristegui y Televisa se acusan mutuamente. No obstante, esta lamentable situación entre estos corporativos no hace más que evidenciar la decadencia en que se han sumido los medios de comunicación en el país. Estas empresas a las que se suman otras televisoras y radiodifusoras, principalmente, han disminuido su audiencia y han propiciado que una nueva generación de comunicadores digitales sea preferida a las antiguas plataformas noticiosas.
EN LA MIRA
La reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido atacada continuamente por este conglomerado de empresas, quieren convencer a la gente de que se podría vetar a los medios que ejerzan la crítica contra el Gobierno federal, de que estamos en riesgo de caer en el autoritarismo oficial. Esta cantaleta no es nueva.