Patricia González
Hace un par de días la Asociación Caninos 911 denunció el maltrato a un perro en la ciudad de Villahermosa, al parecer sus dueños están en proceso de mudanza y lo dejaron atado con una cadena que estaba demasiado corta, por lo tanto el animal murió asfixiado, ya que no podía echarse para descansar. Eso fue una tortura, imagínese estimado lector, sin agua ni alimento y tener que permanecer parado por quién sabe cuántos días.
No es el primer incidente que se da con éste y otro tipo de animales que la gente usa como mascota o incluso ha sucedido con aquellas especies que viven en las calles o fuera de su hábitat natural. La crueldad humana es lamentable.
No está de más que nos detengamos a reflexionar sobre el papel de las mascotas, cualesquiera que estas sean y los dueños de las mismas, cuáles son las responsabilidades de las personas que gustan tener animales en sus casas, e incluso cómo debemos de comportarnos quienes no somos proclives a poseer ningún tipo de animal pero que de alguna manera y por circunstancias que menos imaginamos tenemos que estar en contacto con ellos.
No tenemos propiamente una cultura de buen trato hacia los animales, incluso hacia los insectos, cuando vemos alguno lo primero que se nos ocurre es golpearlos o eliminarlos de nuestra presencia. Cuántos perros o gatos no son callejeros y lo primero que hacemos es tratar de ahuyentarlos pero con violencia, darles de golpes con lo que tengamos al alcance de las manos o a puntapiés si es preciso. No nos detenemos a pensar que al igual que nosotros son seres vivos que tienen el derecho de existir como cualquier otro ser u organismo viviente.
Nos interesó este tema porque la crueldad que se notó en el fallecimiento del can en cuestión nos recordó algo personal: un perro inofensivo al que una persona hirió con un arma cortante porque lo encontró en su terreno. Las terribles heridas no le provocaron la muerte, no obstante la imagen de aquel pobre animal con sus cortadas en carne viva no dejan de causar una sensación negativa e impresionante, digamos que dolorosa.
Quizá esa imagen que recordamos nos haya marcado para no tener ganas de poseer ningún tipo de mascota, como acostumbra la gente, pues el ver el daño que se causa a esos seres inofensivos puede ser hasta traumático. En el caso particular del can, la situación en que los vecinos lo encontraron era desgarradora, tenía señas de desnutrición y deshidratación por el prolongado abandono en que lo dejaron sus dueños. Imagínese usted, morir de sed y hambre y sin poder moverse porque corre el riesgo de ahorcarse. ¿Acaso ocasionar esto a otro ser vivo es de humanos?
EN LA MIRA
Tener una mascota es un compromiso serio, no es poseer un animal por diversión o por ver qué bonito o curioso es y presumirlo ante los demás como si éste fuera un trofeo. Una mascota es un ser vivo que merece afecto y respeto, hay que estar pendiente de su salud, de su correcta alimentación, de que nada ni nadie le cause algún daño. Si no somos personas responsables no merecemos tener mascotas en nuestros hogares. Es lamentable leer en los diarios o escuchar en los noticiarios que sucedan estas cosas, que involuntaria o inconscientemente nos convirtamos en asesinos de animales.