Patricia González/ Desde el Cristal

Con la captura de Jorge Armando “N”, también conocido como “el Licenciado”, presunto autor intelectual de la ejecución del alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo, se debilitan los argumentos de la ultraderecha mexicana contra el gobierno que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum responsabilizándola por el lamentable suceso.  Ahora sólo falta que se detenga a los jefes intelectuales del llamado “Bloque Negro”.

También se desvanecen las acusaciones que el empresario Ricardo Salinas Pliego ha ordenado en sus medios de comunicación en una plena campaña de odio y desprestigio contra el gobierno federal como respuesta a la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de hacer efectivo el pago de los impuestos que mañosamente ha venido atrasando con argucias legaloides desde el gobierno del panista Vicente Fox a la fecha. 

Así, los llamados de intervención que el mismo Salinas Pliego y los partidos opositores, PRI-PAN, han hecho en favor del intervencionismo del ejército de los Estados Unidos en nuestro país con el pretexto de acabar con los cárteles del narcotráfico se ven más desdibujados. No olvidemos que, en la frustrada marcha del 15 de noviembre, donde la derecha usurpó el movimiento de la llamada generación Z, el llamado al presidente Donald Trump era una de las consignas principales, además de los insultos directos contra la presidenta Sheinbaum Pardo. 

 La desesperación de la derecha mexicana y la latinoamericana se juntan y ahora con las amenazas del gobierno peruano de irrumpir en la embajada mexicana en aquel país, tal y como lo hiciera el gobierno de Noboa en 2024. Una clara señal que los opositores a los gobiernos progresistas en nuestro continente están aumentando su agresividad y la violencia para ganar el terreno que se les niega por las vías democráticas. Cuando se ven arrinconados acuden al amparo del imperialismo gringo.

Por ello son importantes los avances que ha hecho el gobierno federal en cuanto al asesinato del alcalde de Uruapan, que se ha utilizado como una bandera para al movimiento que llevó al poder a la presidenta de México. Se demuestra al mismo Donald Trump que se trabaja en serio contra las bandas criminales a través del uso de la inteligencia y estrategias de seguridad y que no se necesita “ayuda” aunque él no esté contento con lo que “está pasando” al sur de su frontera. 

La derecha mexicana solo busca retornar al poder a como dé lugar, por eso su irresponsabilidad de pedir el intervencionismo militar extranjero en asuntos que solo competen a nuestro país. No se detienen a ver lo devastados que han quedado los países que aceptan la “ayuda” gringa en sus asuntos internos, así sean paliativos económicos como en el caso de la Argentina, donde el presidente Donald Trump le dicta a Javier Milei cómo debe actuar y sin oponer resistencias al mandato externo que decidirá sobre el destino de los recursos naturales y riquezas de aquel país. 

Ya la jefa del Ejecutivo ha reiterado y dejado en claro que no se permitirá el intervencionismo en México, que se acepta la colaboración de los Estados Unidos pero no la subordinación de las autoridades mexicanas, México es un país soberano y tiene el respaldo de la mayoría de los ciudadanos que en 2024 decidieron dar continuidad al proyecto de gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Por lo tanto, se pueden ir olvidando de que pueden hacer lo que está sucediendo en Perú, Argentina o el Ecuador.