Por Felipe Hernández/Avance
En la colonia Atasta de Serra, una de las zonas tradicionales de Villahermosa, existe una calle cuyo nombre remite a un personaje que participó en algunos de los episodios militares y políticos más intensos del Tabasco del siglo XIX, Felipe J. Serra. Aunque no siempre es mencionado entre los protagonistas más conocidos de la historia estatal, su papel durante dos intervenciones extranjeras y sus múltiples encargos como gobernador dejaron una huella suficiente para que su nombre perdurara en el territorio donde nació.
Felipe de Jesús Serra nació en la antigua Villa de Atasta el 6 de enero de 1822 y comenzó a figurar en la vida pública durante la segunda invasión estadounidense a Tabasco en 1847. Entonces fungía como secretario del gobernador Justo Santa Anna y participó en la defensa del estado durante el bloqueo marítimo y la toma de la capital. Más tarde formó parte de la guerra de guerrillas que logró expulsar definitivamente a las fuerzas norteamericanas el 18 de julio de ese mismo año.
Dos décadas después, en 1863, el estado enfrentó la intervención francesa. Tras el bombardeo a San Juan Bautista, las autoridades se trasladaron a Tacotalpa y el gobernador Dueñas dejó el mando provisional a Felipe J. Serra. Así comenzó su primer interinato, en el que combatió junto a Gregorio Méndez y Sánchez Magallanes en la Batalla de El Jahuactal, un enfrentamiento determinante para iniciar el sitio y la posterior Toma de San Juan Bautista en febrero de 1864.
Serra ocupó nuevamente la gubernatura de forma interina en 1887 y fue electo gobernador constitucional para el periodo de 1868 a 1871. Además, cubrió en cinco ocasiones las ausencias del gobernador Abraham Bandala entre 1895 y 1900, lo que lo convirtió en una figura recurrente en la vida política del estado durante varias décadas.
Su carrera también incluyó cargos como diputado local y vicegobernador. En 1904, el Congreso de Tabasco lo declaró Benemérito del Estado, y su nombre fue inscrito en el Muro de Honor ubicado en Villahermosa.
Por esta trayectoria y por haber nacido en la zona, la colonia adoptó el nombre Atasta de Serra, y múltiples calles en distintos municipios recuerdan hoy a Felipe J. Serra. La calle ubicada en Atasta no solo conserva su nombre, sino también parte de la historia de un periodo en el que Tabasco enfrentó invasiones, cambios de poder y un complejo panorama político.