Patricia González/Desde el Cristal
Cuando el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador decretó por primera vez el aumento al salario mínimo de 88.36 a 102.68 en 2019 lo primero que auguraron sus opositores era que muchas empresas cerrarían sus puertas. El incremento real fue del 16%, y el 100% en la Zona libre de la frontera norte del país, el cual fue de 176. 72 pesos. Los “especialistas” financieros anunciaban un apocalipsis en la República mexicana.
Este uno de enero entró en vigor el aumento del 13%, por lo que ningún trabajador debe ganar menos de 9 mil 582 pesos mensuales. Los empleadores que no cumplan corren el riesgo de ser multados con 362 mil 048 pesos. Es lo que manda la ley y ésta debe cumplirse. Es decir, un trabajador deberá ganar 315.04 pesos diarios y 440.87 en la zona libre de la frontera norte de nuestro país.
Un usuario de las redes sociales comparte el encabezado de la portada del diario Reforma donde se lee: “Sufre el país su peor pérdida de patrones”, y este usuario escribe: “Ahí vamos Cuba y Venezuela”. Radio Fórmula comparte un dicho del panista Jorge Triana: “Andrés Manuel López Obrador endeudó al país por el monto de siete Fobaproas (#LoMásVistoDe2025” y remata un post del empresario Ricardo Salinas Pliego en X: “El aumento al salario mínimo solo dejará a más personas en situación de desempleo. El gobierno puede obligarte “por ley” a pagar más, pero no puede obligarte a contratar a más personas”.
Hablábamos en un texto anterior de la desinformación que podemos encontrar en las llamadas redes sociales, del sesgo político que se utiliza para generar opinión negativa en la población que replica este tipo de “crítica” para sustentar sus versiones sobre el “México comunista”.
Es predecible que, en cuanto al incremento del salario mínimo, la oposición esté en contra, puesto que más de trece millones de mexicanos han salido de la pobreza después de que por 36 años los gobiernos anteriores a la cuarta transformación mantuvieron un aumento raquítico al salario con el argumento de que se dispararía la inflación y la recesión económica en México. Por ello es comprensible que uno de los mayores evasores de impuestos, Salinas Pliego, prevea que habrá “más personas en situación de desempleo”.
Lo anterior, es la opinión del dueño de un banco que le quita un porcentaje del sueldo a sus empleados cuando se dan los casos de prestamistas que se atrasan con los pagos o que definitivamente no saldan los créditos solicitados. Es decir, los empleados de dicho banco son quienes terminan pagando las deudas adquiridas por los acreedores, además de acudir a los domicilios de éstos a realizar los cobros directamente con amenazas de demandas jurídicas que, según ellos, podrían terminar con la confiscación de enseres domésticos, el encarcelamiento o la pérdida del inmueble propiedad de los deudores.
EN LA MIRA
La herramienta en el asunto del aumento al salario mínimo es esparcir el miedo, revivir el temor de una catástrofe financiera que afectará a México, una crisis inflacionaria que existe en las redes virtuales opositoras al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Al fin y al cabo una percepción negativa en cierto sector de los internautas que cae en la trampa, pero en la realidad millones de mexicanos ya pueden adquirir una canasta básica digna.