Por David Morales
AVANCE
El Reloj del Apocalipsis fue ajustado recientemente a 85 segundos de la medianoche, el punto simbólico que representa una catástrofe global. Con ello, este indicador alcanza la posición más cercana al colapso desde su creación en 1947, reflejando un nivel de riesgo que los científicos consideran sin precedentes en la historia moderna.
El reloj nació en el contexto inmediato de la Segunda Guerra Mundial, cuando un grupo de físicos vinculados al Proyecto Manhattan fundó el Bulletin of the Atomic Scientists. Tras participar en el desarrollo de la bomba atómica, estos investigadores buscaron una forma de advertir al público y a los gobiernos sobre las consecuencias del uso descontrolado de la energía nuclear.
La primera representación del reloj apareció en la portada de la revista del Bulletin en 1947. Fue diseñada por la artista Martyl Langsdorf y mostraba las manecillas a siete minutos de la medianoche. Desde entonces, el reloj funciona como una metáfora visual que se ajusta según el análisis de amenazas globales, no como un instrumento de medición literal ni una predicción exacta del futuro.
Durante la Guerra Fría, el Reloj del Apocalipsis se convirtió en un símbolo del temor nuclear. Sus ajustes respondieron a pruebas atómicas, crisis diplomáticas y tratados de desarme, alcanzando momentos de relativa lejanía tras acuerdos como el Tratado de No Proliferación Nuclear, y acercándose peligrosamente en episodios de confrontación entre potencias.
En las últimas décadas, el enfoque del reloj se amplió. Además del riesgo nuclear, el comité científico incorporó el cambio climático, las pandemias, la ciberseguridad y, más recientemente, el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial. Esta evolución refleja una lectura más compleja de los peligros que enfrenta la civilización contemporánea.
El ajuste a 85 segundos responde a una combinación de factores. Entre ellos destacan las tensiones nucleares derivadas de conflictos armados activos, el debilitamiento de los acuerdos internacionales de control de armas y la posibilidad de errores de cálculo en escenarios militares altamente tecnologizados
A ello se suma la expansión de la inteligencia artificial sin marcos regulatorios sólidos. Los expertos advierten que su uso en sistemas de armamento, campañas de desinformación y toma automatizada de decisiones puede amplificar crisis existentes y generar riesgos difíciles de revertir.
El Bulletin subraya que el reloj no anuncia un destino inevitable. Su propósito es advertir y provocar reflexión. Cada movimiento de las manecillas busca recordar que las decisiones humanas, especialmente en el ámbito político y tecnológico, siguen siendo el factor determinante entre la estabilidad global y el desastre.