Por David Morales/Avance

Lo que hoy es conocido como Guinness World Records nació lejos de los escenarios mediáticos y de los grandes espectáculos. Su origen se remonta a 1951, cuando Sir Hugh Beaver, entonces director general de la cervecera Guinness, participó en una jornada de cacería en Irlanda y se vio envuelto en una discusión imposible de resolver, cuál era el ave de caza más rápida de Europa. La ausencia de una fuente confiable para zanjar el debate dio pie a una idea inédita.
Beaver concibió un libro que reuniera datos verificables para poner fin a disputas comunes en los pubs británicos. Para ello encargó la investigación a los hermanos gemelos Norris y Ross McWhirter, especialistas en documentación factual. El proyecto tomó forma en 1954 bajo el nombre de Guinness Superlatives y culminó en 1955 con la publicación del primer Guinness Book of Records, según detalla la propia organización en su historia institucional disponible en guinnessworldrecords.com.
La primera edición fue pensada como material promocional gratuito, pero su éxito fue inmediato y desbordó las expectativas. En pocos meses se convirtió en un superventas en el Reino Unido y sentó las bases de lo que hoy es una autoridad mundial en la certificación de logros humanos y naturales. Desde entonces, Guinness World Records ha establecido criterios estrictos de medición, verificación y repetibilidad, documentados en sus lineamientos oficiales.
Con el paso de las décadas, el libro dejó de centrarse únicamente en marcas deportivas o científicas y abrió espacio a récords que rayan en lo absurdo. Algunos de ellos, lejos de ser anecdóticos, se han convertido en símbolos de la excentricidad humana contemporánea.
Entre los más bizarros se encuentra el de la lengua femenina más larga del mundo, que pertenece a Chanel Tapper, originaria de Estados Unidos, con una medida oficial de 9.75 centímetros. El récord fue certificado directamente por Guinness World Records y forma parte de su base de datos pública de marcas corporales extremas.
Otro caso documentado es el de Donald Gorske, también estadounidense, quien ostenta el récord por haber consumido la mayor cantidad de hamburguesas Big Mac en una vida. La cifra supera las 34 mil piezas ingeridas a lo largo de más de cinco décadas, con registros y comprobaciones periódicas avaladas por la organización Guinness.
La lista incluye también a Mehmet Özyürek, de Turquía, reconocido como el hombre con la nariz más larga del mundo, con una medición oficial de 8.8 centímetros. El récord fue verificado mediante instrumentos de precisión bajo supervisión directa de jueces acreditados, según los criterios técnicos publicados por Guinness.
En el terreno de las modificaciones corporales destaca Elaine Davidson, nacida en Brasil, quien posee el récord por el mayor número de perforaciones en el cuerpo humano, con más de cuatro mil piercings contabilizados y certificados en distintas revisiones oficiales realizadas por Guinness World Records.