Por Felipe Hernández/Avance
Dubái vuelve a colocarse en el centro de la atención internacional con un proyecto que mezcla lujo, simbolismo y economía, pues la ciudad anunció la construcción de la primera calle del mundo pavimentada con oro real, una iniciativa que busca consolidarla como la capital global del comercio de este metal.
El anuncio fue realizado por la Oficina de Prensa de Dubái y forma parte de la renovación del histórico Distrito Dorado, ubicado en la zona de Deira, muy cerca del tradicional Zoco del Oro. Esta nueva calle será el eje central de un espacio que reunirá a más de mil vendedores especializados en oro y joyería, además de integrar un mercado mayorista de lingotes en una superficie que superará 2200 m².
Lejos de tratarse solo de un gesto extravagante, el proyecto se apoya en cifras económicas sólidas, ya que Dubái y los Emiratos Árabes Unidos se han posicionado como el segundo mayor destino mundial para el comercio de oro físico, con exportaciones que entre 2024 y 2025 alcanzaron los 53 mil 410 millones de dólares.
Ahmed Al Khaja, director ejecutivo de Festivales y Establecimientos Comerciales de Dubái, explicó que el oro está profundamente ligado a la identidad de la ciudad, ya que simboliza herencia, prosperidad y espíritu emprendedor, y que este nuevo destino no solo honra ese legado, sino que lo adapta a una nueva era marcada por la innovación.
La llamada Gold Street, es decir “Calle Dorada”, funcionará como un ícono urbano capaz de atraer tanto a turistas como a inversionistas. En una misma área, un visitante podrá adquirir una joya y un comprador especializado negociar metales preciosos, creando una zona comercial que une experiencia, negocio e imagen en un solo recorrido.
Aunque todavía no se ha confirmado la fecha de apertura ni los detalles técnicos del pavimento, el proyecto ya genera expectativa entre analistas, quienes consideran que esta calle se convertirá en una poderosa herramienta de promoción visual y económica, fortaleciendo el flujo de visitantes y el volumen de operaciones comerciales.
Dubái busca fijar en la imaginación colectiva la idea de que el epicentro mundial del oro tiene una dirección concreta, una ciudad donde el metal precioso no solo se compra y se vende, sino que también se convierte en parte del paisaje urbano, reforzando su liderazgo en el mercado global del lujo.
