Por Felipe Hernández

AVANCE

Cada 15 de febrero se conmemora el Día Mundial del Hipopótamo, una fecha que invita a mirar a uno de los animales más imponentes del planeta. Este mamífero, que habita únicamente en África, es considerado el tercero más grande de la Tierra, solo después del elefante africano y la ballena azul.

De cuerpo robusto, piel oscura y casi sin pelo, el hipopótamo destaca por su enorme cabeza y su boca amplia, contrastadas con orejas pequeñas y patas cortas pero fuertes, aunque su aspecto puede parecer torpe, se trata de un animal sorprendente que combina fuerza, resistencia y una estrecha relación con el agua.

Vive en ríos, lagos y manglares del África, generalmente en grupos pequeños que descansan dentro del agua durante gran parte del día, es un mamífero semiacuático, es decir, que alterna entre la tierra y el agua, y puede alcanzar hasta 2 mil kilogramos de peso.

Existen dos especies principales, el hipopótamo común y el pigmeo, ambos con una esperanza de vida cercana a los 50 años. A pesar de pasar casi todo el tiempo sumergidos, deben salir a la superficie cada cinco minutos para respirar.

Entre sus características más llamativas está la producción de una sustancia rojiza que funciona como protector solar natural y humectante para su piel, además, pueden ingerir hasta 150 kilos de pasto en pocas horas y, aunque parezcan lentos, son capaces de correr a velocidades que superan los 30 kilómetros por hora.

Sin embargo, su fama también está ligada a su comportamiento agresivo, pues en África se registran alrededor de 500 muertes humanas al año asociadas a ataques de hipopótamos, a ello se suma que enfrentan amenazas serias, principalmente por la caza ilegal y el comercio ilícito de su carne y sus colmillos de marfil.

Se estima que quedan cerca de 13 mil ejemplares en estado salvaje, cifra que refleja una disminución constante, aunque la venta internacional de marfil fue prohibida en 1989, el tráfico continúa afectando a esta especie que también enfrenta depredadores naturales como leones, hienas y cocodrilos.

En el pasado, los científicos los clasificaban junto a los cerdos, pero hoy se sabe que están más emparentados con ballenas y delfines. Su linaje se remonta a millones de años, con ancestros como Kenyapotamus y Archaeopotamus.

El Día Mundial del Hipopótamo no solo celebra su grandeza, sino que también busca generar conciencia sobre su conservación, conocer su importancia ecológica y las amenazas que enfrenta es un paso esencial para evitar que este gigante africano desaparezca del planeta.