Patricia González/Desde el Cristal

Se le cuestionaba el escritor uruguayo, Eduardo Galeano, sobre el destino de Latinoamérica. “No lo sé”, decía, “pero sí sé cuál es el desafío: ¿Vamos a convertirnos en la triste caricatura del Norte? ¿vamos a ser como ellos? ¿a repetir los horrores de la sociedad de consumo que está devorando el planeta? ¿vamos a ser violentos, a creer que estamos condenados a la guerra incesante? ¿o vamos a ofrecer otro mundo diferente? Vamos a ofrecer al mundo un mundo diferente. 

Creo que ese es el desafío que tenemos planteado. Hoy por hoy somos, la verdad, caricaturas bastante tristes, de modos de vida que se nos imponen desde afuera, y estamos gobernados por sistemas de poder que cada día nos convencen de que ‘no hay virtud más alta que la virtud del papagayo’”. 

Nada equivocado estaba el escritor cuando decía estas palabras. En México, por ejemplo, hay quienes afirman que la pérdida de la mayor parte de nuestro territorio ante los Estados Unidos fue algo “justo”, que nos lo teníamos merecido. 

Hay quienes siguen creyendo que es necesario que el vecino del norte intervenga militarmente nuestro territorio como amenaza Donald Trump. Y secundan la narrativa de que tenemos un narcoestado, tal y como lo afirma el gobierno estadounidense. 

Y de las costumbres ni se diga. Hay quienes adoptan actitudes como si fueran ciudadanos angloamericanos en nuestro país. Es más, están de acuerdo con Christopher Kinglow, de que “México no tiene derecho a que se respete su soberanía”. 

Al país donde ha vivido y donde se ha beneficiado del trabajo de los ciudadanos desde hace una década, le falta el respeto y lo llama “patético país”. 

Lo peor es que haya mexicanos que apoyen las declaraciones de este ciudadano estadounidense. 

En el vocabulario de estas personas la guerra es una palabra clave en su vocabulario. La guerra incesante que menciona Eduardo Galeano. 

Esa sociedad de consumo, la que está a favor de las políticas neoliberales que se practicaron durante más de tres décadas en México, a la que no le importa que se pierdan los valores y la identidad cultural que aun nos mantiene como pueblo, es la que se atreve a lanzar consignas discriminatorias por el solo hecho de pertenecer a diferentes regiones geográficas. 

Así lo dijo el actual gobernador de Nuevo León en una entrevista en 2021: “En el norte trabajamos, en el centro administran y en el sur descansan” Y ese mismo pensamiento tienen los panistas como el expresidente Vicente Fox Quesada y la excandidata a la presidencia de México Xóchitl Gálvez. 

Para ellos los Estados Unidos es un modelo que nuestro país debería imitar. 

La oposición le reclamó a la presidenta Claudia Sheinbaum el hecho de que nuestro país no apoyara militarmente al gobierno de Donald Trump en su guerra contra Irán. 

Critican el apoyo humanitario que nuestro país lleva a los ciudadanos cubanos, o que se condene el secuestro de Nicolás Maduro y se solidarice con el pueblo venezolano ante la invasión que sufrió el pasado 3 de enero. 

EN LA MIRA

Una caricatura, tal y como lo veía Eduardo Galeano, son aquellos que se alían al más fuerte y lo secundan en sus fechorías, sin importarles el pueblo al que representan. 

Son capaces de entregarle sus países al imperio a costa de la dignidad de la tierra y el sacrificio con que se han mantenido sus culturas.