Patricia González/Desde el Cristal
En un mensaje emitido por Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel, sobre el supuesto atentado contra el presidente estadounidense Donald Trump en la Casa Blanca se atrevió a afirmar que “No hay lugar para la violencia ni contra líderes políticos ni nadie”. Habla la impunidad de quien ha exterminado a una etnia en la franja de Gaza y quien ataca a Líbano con el mismo objetivo cuando hay de por medio tregua al fuego. Siria, Irán, Yemen e Irak tampoco se escapan a la furia de uno de los líderes más peligrosos y a quien han comparado con Adolfo Hitler.
Desde el 2 de marzo pasado a la fecha los ataques de Israel a Líbano han matado a más de 2 mil 500 personas; en Gaza, durante más de 16 meses ha fallecido más de 75 mil mujeres, niños y ancianos, estas víctimas corresponden al 56% de las muertes de lo que se considera un genocidio. Investigaciones militares, israelíes para ser puntuales, señalan que el 83% de las víctimas en Gaza han sido civiles. Israel mata de hambre, no solamente con bombas y el colapso deliberado de los sistemas de salud y los servicios básicos.
Esto es lo mismo que Estados Unidos está haciendo con el recrudecimiento del bloqueo económico contra Cuba.
Netanyahu y Trump juegan el juego perverso de decidir quién vive y quien no en un mundo cada vez más inestable donde reina la ley del más poderoso, del que tiene el ejército mejor armado del mundo.
“Mi esposa y yo nos quedamos conmocionados al enterarnos del repetido intento de asesinar a Donald Trump y a su esposa”, declara con cinismo quien ha causado la muerte a más de más de 260 periodistas y personas relacionadas con los medios de comunicación. Se dice que Israel ha matado en más de dos años un mayor número de comunicadores de los que cubrieron la primera y segunda guerras mundiales. Este hombre que habla de la “no violencia” y que dice haber estado “conmocionado” por el atentado contra Donald Trump intenta engañar al mundo con su teatro de simulaciones.
Qué bueno que Donald Trump salió ileso. Pero, por cierto, que se cuestiona la veracidad del atentado en su contra, siempre busca desviar la atención pública de su mandato cuando las cosas no le salen como él quisiera. Los reveses que le ha propinado el ejército iraní a su poderoso ejército es algo que intenta ocultar a como ha querido zafarse de sus 38 mil apariciones en los expedientes de su socio Jeffrey Epstein.
Las parodias sobre este suceso en la Casa Blanca no se han hecho esperar, se asegura que es un espectáculo más también para no llegar tan desgastado de cara a las próximas elecciones en el mes de noviembre.
Es humillante que personas como Netanyahu o Donald Trump se cuelguen la medalla de la paz y la democracia si ellos no hacen más que acabar con la vida de miles de seres humanos, destruyen hogares y familias enteras que huyen de sus países para salvar sus vidas, miles de desplazados, de lisiados por las armas de los ejércitos “morales” que vivirán con los traumas ocasionados por una guerra que no busca más que apoderarse de los territorios y los recursos naturales para extender el poderío de líderes sin escrúpulos como Benjamín Netanyahu y Donald Trump.
EN LA MIRA
Las recientes capturas de integrantes de células del crimen organizado son un mensaje de que la Presidenta cumple su compromiso para restablecer la paz en el país.